Fui a la tienda de Mamouth en Ibiza y alquilé una bici.
La primera sorpresa, fue al ver la bici que me dejaron. Para compensar un pequeño retraso, me vi montado en una Mérida Multivan, doble y de carbono, con XTR y otras lindezas.
Lo primero que pensé, : “demasiado pan para tan poco chorizo“ ( el chorizo soy yo, claro ).
Pensé que había encontrado la bici automática, y que ella sola subiría piñones cuando viera que la cadencia de mi pedaleo era patética. También pensé llamar a Mani para que me ayudara con mis dudas de regular la horquilla y el amortiguador, pero preferí salir del apuro yo solo.
Bromas aparte, ¡!!! Que rápido se acostumbra uno a lo bueno¡¡¡¡. En seguida, los cambios iban como la seda, la horquilla absorbía cada piedra, y el amortiguador hacía mas fáciles las bacheadas bajadas. En las subidas, el “peso” del carbono, se notaba y mucho, así, que con una sonrisa de oreja a oreja, empecé mi ruta por la isla en compañía de Elías, un chico muy agradable y conocedor de cada rincón de la isla.
Salimos de San Antonio, con algún que otro guiri durmiendo “la mona” en la playa y en los bancos del paseo marítimo, y al poco dejamos el asfalto y empezamos una pequeña subida en medio de pinares y casas típicas de los payeses. La subida no era muy dura, pero el calor asfixiante, el polvo del camino y las piedras sueltas, endurecían la ruta y hacían que el sudor corriera a raudales.
Tras pasar varias subidas y bajadas entre una naturaleza impresionante, pequeños caminos esquivando pinos y carrascos, llegamos a la zona de la costa.
El paisaje cambió radicalmente, la sombra desapareció y dejó paso a una brisa muy agradable y al sol típico de la isla y a unas vistas al mar impresionantes. Fuimos recorriendo varias calas, a cual mas bonita, cala Roja, Playas de Comte, Cala Codolar , donde se agradeció la ligereza de la bici al cargarla al hombro para subir unas escaleras, cala Bassa, una de las elegidas por los famosos que visitan la isla, y así, un montón más, algunas solo accesibles desde el agua.
Después, un pequeño sube y baja nos volvió a llevar hasta San Antonio donde recorrimos el paseo Marítimo, y pasamos frente al famoso Café del Mar, con sus gradas para ver la puesta de sol.
Unos 30 km muy entretenidos que me hicieron conocer una parte desconocida de la isla.
Un soleado saludo a todos WILLY
¡Tú si que sabes, bandido!
ResponderEliminarQue poca vergüenza tienes Willy, ponerle los cuernos a "La nenina" y en cima en público.
ResponderEliminarComo te los montas, tu si que sabes, Willy for president.
no llevé a la Nenina porque estaba castigada sin vacaciones. Los que en las rutas hablais de crios ya me entendeis. La mía suspendió en fiabilidad, y me trajo en las notas, seis pinchazos en un mes, así que no hay vacaciones.
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