jueves, 14 de mayo de 2015

PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCION DE LAZARO YELOQUEHAY


UN REPECHÍN NO ABANDONA LA RUTA, LUCHA, MUERE, Y RESURGE DE SUS CENIZAS

Carta de los Tesalonicenses a los Corintios: Hermanos, en aquellos días, se celebraba la anual peregrinación del pueblo Repechín por la provincia de Asturias.


En el cercano pueblo de Marieva, se celebraban las famosas Bodas de Graduación, en las que San Fermín estuvo bautizando con sidra de la zona, a los invitados.

Debido a que los sermones para cristianizar a los asistentes duraron hasta tarde, uno de los “elegidos” causó baja en la ruta.

Pero fieles a las órdenes del Señor, a la hora alba, San Lynux, San Yeloquehay, San Peter(el que abre las puertas del Cielo), San Mani, San Trasmi y San Piraguas (el que caminaba sobre las aguas), y San Willy se reunieron para realizar la labor que se les había sido ordenada.


También nos acompañaban Dani y Abel, que querían abrazar la fé verdadera y querían pasar el camino del Calvario para entrar en el Cielo Repechín.

El camino de la peregrinación nunca es sencillo, y ya al poco de abandonar las confortables calles asfaltadas de Gijón, la ruta se empezó a endurecer. Los caminos que los apóstoles repechineros surcaban, nunca eran fáciles, siempre hacia arriba, con algún “falso llano” para reponer fuerzas y alguna buena trialera con qué ganar puntos para entrar en el mundo de los que podrán “Pedalear a la derecha del Padre”, pero nadie dijo que la Evangelización de los ateos fuera tarea fácil.


La Fresneda apareció frente a los peregrinos, pero la orientación de San Piraguas les hizo rodear la zona del Mercado Azabache, buscando un camino que, claro está; no existía. Resultado ; hubo que salir por pies porque los guardianes del centro creyeron que las intenciones de los visitantes no eran muy buenas.



Seguramente porque entre los caminos del Señor son infinitos, tras dejar atrás la aldea de Lugones, la montaña del Naranco se alzaba majestuosa a los ojos y piernas de los elegidos para abrazar la Fe Verdadera.



Algunas palabras cruzadas con los lugareños auguraban a nuestros hermanos una subida de más o menos una hora, y contando que llegarían a la cima un poco pasada la hora del Ángelus, decidieron reponer fuerzas arriba, a los pies del Santo que saluda a la aldea de Oviedo.



Mucho movimiento de legiones romanas había una vez coronada la montaña, así que tras un breve refrigerio, y casi sin meter ruido, la ruta siguió, esta vez hasta el Monte del Gorfolí,( o del Calvario, según para quien, jejejeje) .



Aquí, los Evangelistas San Trasmi (que no quería fatigar en exceso a su nueva “burra”), y San Piraguas decidieron regresar a casa, eso sí, no sé si volvieron dos o tres, porque creo que con San Piraguas iba el Hombre del Mazo, que le había acompañado en la subida al Naranco y le había quitado hasta el color de su piel para llegar al alto.



En la subida, los Evangelistas ya tuvieron que “apretar las sandalias”, pues el terreno picaba siempre hacia arriba.

 Unos con tranquilidad, otros más calmados, y otros sudando hasta el “agua del bautizo”, cada uno a su ritmo, fuimos intentando llegar a la cima.

Y digo intentando porque San Yeloquehay y yo, leímos al revés el gepsin y acabamos montaña abajo, cuando lo que teníamos que hacer era seguir subiendo.

Yeloquehay tenía aquí su “Via Crucis” particular, ya que “el cuerpo es débil” y “su fé “ fue puesta a prueba.



Las fuerzas le abandonaron y en más de una ocasión se le pasó por la cabeza abandonar su “burra” en mitad del monte y dejarse morir en aquellas lejanas tierras, y así ir a “pedalear con el Creador por sus trialeras infinitas”.

Y así, tras estar bajando un buen rato, tuvimos que volver a subir, y ya se sabe que lo que se baja enseguida, se tarda un “ratín” en volver a subir.

 Pero su fé, tras tocar fondo, recuperó, y en cuanto el camino se puso más favorable, volvió por sus fueros y enseguida ya marcaba el ritmo del grupo.

Tras haber coronado el Monte Gorfolí, y con la ciudad de Avilés y su ría a la vista, el camino se volvió más favorable, y la velocidad de los “cristianizadores” aumentó.

Un alegre paseo llevó a los “Seguidores del Padre “hasta el embalse de Trasona donde había una muchedumbre que esperaba las noticias “del Señor”.

Y fue allí, donde después de bautizar a todos aquellos ateos, nuestros amigos, “guiados por la mano del Altísimo”, convirtieron dos croissants y dos Pepsis en una docena de pasteles, una caja de Pepsis y un par de litros de café, realizando, lo que sería recordado en el futuro, como el “Milagro de Trasona”.



Un pequeño esfuerzo más, y los peregrinos enfilarían el Valle de Guimarán, desde donde ya veían la meta a su peregrinación, pero como habían cometido “algún pecado” en el camino, había que llegar a casa “libres de toda culpa”, así que no había mejor penitencia que subir por la Cuesta de Veriña para llegar “inmaculados” a casa.



Y allá que se dirigieron San Yeloquehay, San Lynux, San Peter, San Mani y San Willy, y tras la “penitencia” que se les había encomendado, llegaron a lo alto con todo el orgullo y la cabeza bien alta, porque tras aquella dura ruta, era imposible “ sentirse más cerca del Creador”.

Y hasta aquí hermanos, la sagrada Epístola de San Repechín del Falso Llano, Evangelio según San Willy, Capítulo III, Versículos 19 al 209.

Amén.

Un saludo a todos WILLY


Postdata:

“Demos gracias al Señor, es justo y necesario”.
Bueno, yo no estoy seguro del todo de que “allá
arriba”, haya alguien, pero por si acaso…. Yo doy las
gracias.

Ayer, al dejar a mis compañeros de ruta, iba
pensando en lo bien que me lo había pasado, y
mirando un poco hacia atrás en el tiempo, y
recordaba que hace unos meses estuve a punto de
tener que “colgar” las bicis.
 

La ruta que estaba a punto de terminar, era
impensable para mí, no hace mucho tiempo.
¿¡¡¡¡ Mas de 100 km en Btt!!!?.... Imposible.
Para mí, no es que hubiera hecho el Soplao, es
como si hubiera hecho el Soplao ¡¡¡¡Pero yendo
hasta allí en bici y vuelto!!!!!

Y allí estaba yo, pedaleando con “alegría” llegando a
Montevil, (después de haber disfrutado como un
enano en nuestra “ruta a Ciegas”, Gijón, Naranco,
Gorfolí, y media Campa Torres), y sin darme cuenta
una lagrimina cayó por mi mejilla. Y un grito de
¡¡¡¡¡¡SI ¡!!!!! Salió de mi garganta y mi mano
derecha dio un golpe en el aire como si “hubiera
cantado las 40, jugando a las cartas”.

¡¡No me creía poder estar aquí!!!
Recordé el apoyo de los Repechinos cuando estaba
en horas bajas (o profundas) y de todos en general
para que siguiera con “mis niñas”. Y sobre todo de
Cova, que me hizo ver ( y creer), que había luz al
final del túnel y que podía salir de nuevo a “Sufrir
por la Caleya”, como diría el Alloriau.

GRACIAS

A lo mejor no está muy bien que yo escriba sobre
mí, pero….. simplemente me apetecía compartir
con vosotros lo que pensé en las últimas pedaladas
de la ruta.

Y sin más, “hermanos”, Podéis ir en Paz.





Amén
WILLY



martes, 5 de mayo de 2015

LAS AVENTURAS DE WILLYJOTE Y LYNUX PANZA POR LOS MONTES DEL SELLA

En un lugar de Montevil de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un Repechín de los de bici blanca, imán al barro y amor a la trialera…

Y en aquesta historia os vamos a contar lo que aconteció a nuestro Sr. Don Willyjote y a su escudero Lynux Panza en sus andanzas por los Montes del Sella.


Amanecía un día gris en Gijón y al poco de acostarse la luna, el fiel Lynux Panza, acudió a buscar a su compañero Willyjote y, juntos en tranquila compañía, se dirigieron en busca de aventuras a la cercana población de Ribadesella.
-Lynux: ¿A dónde vamos señor?

-Willy: A donde el viento nos lleve, mi fiel Linux Panza. Donde haya un entuerto que resolver, una dama que rescatar, una trialera que subir o una cervecita fría que degustar.

-Lynux: No se hable más. El plan es perfecto.

-Willy: No creas mi buen amigo que la empresa en que nos metemos no será fácil. Tendremos luchas con gigantes, con dragones y con los más maléficos magos que existan en este mundo.

-Lynux: Hombre….así presentado…..No pinta muy bien la odisea.

-Willy: Más no todo es negro. La gloria que podamos lograr será recordada por cientos de generaciones venideras. Y nuestra fama perdurará más que el Sol que nos alumbra.

-Lynux: Ya, la gloria y la fama están bien, pero algo más….palpable? Algo así como unos buenos reales de plata….o ganado o haciendas que incrementen nuestro patrimonio serían mucho más apetecibles.

-Willy: ¿Y para qué deciros de los placeres de la carne que de buen grado recibiréis de las fermosas doncellas a las que salvemos de sus entuertos, y los títulos de conde o de marqués, o incluso rey, que podréis ostentar si las damas a las que ayudemos ya estuvieren desposadas?.

-Lynux: No se hable más, me habéis convencido y no piense vuestra merced que soy hombre ni materialista ni mujeriego, pero uno tiene sus necesidades y ya estoy pensando en comprar una posada decente para vivir y cambiar esta burra vieja por una mula más “flaca” y rápida para recorrer estos caminos que rodean nuestro pueblo.


Y así, emprendieron nuestros amigos su ruta hacia lo desconocido.

Llegaron nuestros dos mozos a la famosa Cuevona, y Willyjote, al verla, levantó el brazo haciendo parar en seco a LynuxPanza.


-Willy: ¡¡¡Alto compañero, que aquesta es zona peligrosa, aquí vive el gigante Birlibirloque, y nuestra vida valdrá menos que la hierba que pisa tu burra.!!!!

-Lynux: ¿Qué gigante ni qué gigante, señor?, esta es una famosa cueva que sirve de puerta de entrada al pueblo que está al otro lado.

-Willy: Como se nota que tu vida no ha discurrido en el mundo de las Ordenes de la Caballería Trialesca.

Si no sabrías que el gigante que aquí vive se alimenta de ingenuos globeros como tú y que nunca llegarán a ver la gloria de ser un Repechín de Pro.

Y en un visto y no visto, allí que se fue Willy como un rayo vociferando:

-¡¡¡¡Sal malvado Birlibirloque que aquí estoy para que no acabes con la vida de mi joven compañero ¡!!!

¡¡¡Sal y lucha como un caballero!!!

Y corriendo como pudo, Lynux le siguió gritando:

- ¡¡¡Cuidado Willyjote, que hay poca luz y puedes tener un accidente y darte una costalada importante, y a tu edad se recupera ya uno bastante mal ¡!!!

La salida por el otro lado, no podía ser de otra manera, Willy magullado y agarrado como podía a su fiel montura.



-Lynux: Ya os lo decía yo, mi señor, que esto era una cueva natural, y no la guarida de ningún gigante.

-Willy: Calla, calla, que la magia del malvado mago, hizo que la luz desapareciera de repente, justo en el momento en que mi espada estaba a punto de acabar con su vida y solo pude salir con gran trabajo, tropezando con las mil rocas que mi enemigo me arrojaba y que tenía que esquivar totalmente a ciegas.

Tras este primer tropiezo, las andanzas de los dos compañeros continuaron, dirigiéndose ahora a coronar el Monte del Moro.


-Lynux: Bueno, ahora rodaremos con calma y subiremos hasta el Picu Moru a ver las bonitas vistas que desde arriba nos obsequia el Creador.

-Willy: ¡¡¡¡¿ El Moro?!!!!! , ¡¡¡¡Espérame aquí mi fiel amigo, que yo limpiaré el camino de sarracenos y morancos para que nuestro viaje sea tranquilo!!!!!

-Lynux: ¡¡¡¡Que nó, que se llama así, que no hay moro ni infiel ni nadie peligroso!!!!!

Pero nuevamente las advertencias del joven cayeron en saco roto, y allá que volvió Willyjote a hacer de las suyas, y como no podía ser de otro modo, acabó nuevamente magullado y aterrizando en las incómodas cotoyas que bordeaban el camino.

-Willy: ¡¡¡¡Malditos!!!!, Amigo Lynux, una legión de seguidores de la bandera de la media luna y el alfanje me rodearon, y aunque mi brazo me defendió lo que pudo, y mis piernas espolearon fuertemente mi montura, al ser un número tan superior, y atacándome por la retaguardia, me dejaron aquí, entre estos matojos, tomándome ya por muerto.

-Lynux: No hago carreta de ti Willy. Hazme caso y vamos a disfrutar del día y a buscar esos sitios donde podemos ganarnos esos reales de plata o donde conquistar territorios donde yo pueda ser jefe, conde o aunque sea un simple marqués y vivir de las rentas de mis súbditos.
O de lo malo malo…. Ver alguna bella doncella a la que convencer para que nos invite a comer alguno de los manjares típicos de esta zona, y después de comer….a lo que salga.

El camino no era fácil, siempre picando hacia arriba, y en poco tiempo, los metros de desnivel acumulados por las monturas de los viajeros, ya eran muchos.

Los famosos Picos de Europa, se mostraban a los viajeros, y la paz se respiraba en el ambiente.


Viendo nuestros amigos un rebaño de ovejas al lado del camino, les entró un poco de hambre, y al comentario de Willy:

-Willy: Sabed mi buen amigo, que en esta zona son famosos los quesos que las zagalas del pueblo fabrican, mitad leche de vaca y mitad de oveja.

Y fue oír por parte de Lynux que las cuidadoras de los rebaños de ovejas eran doncellas, y lanzarse éste como un poseso por el camino, buscando a las pastoras, no importándole que la ruta tirara hacia abajo ni que estuviera embarrada y bastante peligrosa para osar cruzarla de aquella manera.

Cuando Willyjote llegó al final de la embarrada trialera, encontró a su compañero arrascándose la rodilla, en la que se podía ver un respetable “7”.


-Willy: Pardiez, ¿Qué os ha pasado amigo?

-Lynux: Ehhhh, nada señor, que creí ver a una pastora de muy buen ver, pero al ir a echarle mano al talle, apareció…..este……el fiero…….Mandoblillo, el gigante malvado, ¿no lo conocéis?, y tuve que luchar a brazo partido con él para salvar mi vida y la honra de la zagala.

Pero…..no os preocupéis, lo puse en fuga en un santiamén, y solo me quedan estas descosidas en los pantalones como única “herida de guerra”.

-Willy: Mandoblillo……Mandoblillo…… pues no me suena el nombre de ninguno de mis libros de Caballerías Trialeras, pero bien es verdad que mi memoria ya no es la de antes.

Siguieron andanzas nuestros amigos, y al llegar a la posada de Collía, Lynux pidió al posadero un poco de agua para su jaca y para él. Pero al oírle Willy, le dijo:

-Willy: ¡¡¡Tate malandrín!!! ¿Acaso pedís agua para enjuagar vuestro gaznate?

-Lynux: Si, claro, no quiero que me visite el terrible Hombretón del Mazolindo que me peresigue allá por donde voy.

-Willy: En mis andanzas por estas tierras, recuerdo que era muy conocido Alí Granbirra, también conocido como el Gran Jandrinus. Era famoso por la poción mágica que le hacía invencible, igual si luchaba con legiones de soldados o con terribles ogros. Su famoso jugo de cebada pasará a los anales de la historia seguro, así que pediremos su famoso brebaje.

Mesonero un par de “cervecias”.



-Willy: ¿No te sientes mejor ahora, mi querido amigo?

-Lynux: A fe mía que tenéis toda la razón. Con este mejunje ya no tengo dudas de que conseguiré dineros, tierras y doncellas allá donde vayamos.

El día caminaba, y la mañana hacía tiempo que había tocado a su fin, dando ya paso a la tarde.

Tras unas zonas que siempre picaban hacia arriba, y debiendo meter bien las espuelas a sus monturas para que estas no les descabalgaran, llegaron a cruzar lo que se conocía en la zona como el camino principal.

-Lynux: Willy, parece que va a llover. ¿Cómo lo ves, comemos y esperamos a que escampe o coronamos esta montaña primero?

-Willy: Mi buen amigo, como se nota tu juventud y tus ansias de terminar. ¿No ves que esta montaña seguirá aquí después de que hayamos comido?, pues, ¿Para qué hacer el esfuerzo de subirla con el estómago vacío?

Y así que nos podemos cobijarnos bajo aquestos frondosos árboles y luego ya seguimos ruta.

Tras la frugal comida, reemprendieron ruta. Lynux, con gana de llegar arriba, montó en su jumento y sin mirar atrás, atacó las duras cuestas que tenía enfrente.



Willy, con la barriga llena pedaleaba mal, así que prefirió “acompañar” a su jumento unos metros, pero al ver que su compañero le aventajaba ya unos metros, decidió dejar de caminar y así terminar el ascenso lo antes posible.

La montaña no se acababa nunca, arriba, arriba, arriba.


Lynux haciendo equilibrios, eses y metiendo fuertemente espuelas, llegó al alto del Gran Bustacu, no sin casi perder el resuello, y acabando en el alto, tanto él como su jumento, en el suelo, tal que si un huracán los hubiera derribado y esperando a que el color volviera a su cara.



Willyjote, no pudo emular a su compañero, por más que lo intentó, acabó la subida como la empezó, “acompañando” a su jumento los últimos metros.

Una vez arriba, los dos quedaron boquiabiertos ante los paisajes que a sus pies se aparecían. Tanto si miraban al fondo, veían las playas de Espasa y hasta la de La Isla, y si levantaban la mirada, el majestuoso Picu Pienzu les estaba vigilando desde las alturas.



-Willy: Ahora bajaremos hasta la playa de La Vega, donde podremos darnos unos baños relajantes para recuperar nuestros maltrechos cuerpos.


-Lynux: Bueno, si me permitís señor, yo de eso de los baños, paso, este més ya me divertí en la acequia del pueblo, y tanta agua no puede ser bueno para la piel, además el día está tocando a su fin y aún no tenemos nada en nuestras sacas, ni dinero, ni comida, ni nada. Aunque si podemos ver alguna pensión o posada con alguna buena posadera….. no habremos perdido del todo el día en nuestra odisea.

Ya con la ciudad de Ribadesella a la vista, el cansancio empezó a hacer mella y Lynux, cegado por los cantos de sirena que se escuchaban, puso al galope a su jaca.

-Lynux: ¡¡Por aquí, por aquí, que mi olfato recuerda la última vez que estuve por aquí y me comí unos cachopos que quitaban el sentido!!!

Atravesando un frondoso bosque, unas sombras parecían perseguir a nuestros amigos, que no paraban de mirar por encima de sus hombros.

Las manos se fueron acercando a sus espadas y cuando una sombra parecía que les iba a saltar encima, un crujido de una rama resonó, y lo que aconteció a continuación, se lo pueden imaginar vuestras mercedes, un ataque aquí, otro allá, estocadas a diestro y siniestro, cuchilladas al aire, y ramas que iban cayendo al vuelo de los aceros de nuestros amigos.

-Willy: ¿A quién atacamos Lynux? Yo no veo a nadie en medio de este tupido bosque.

-Lynux: Yo no veo a nadie tampoco Willy, pero como tú atacas….

-Willy: Y yo igual, intento que el enemigo no nos rodee, pero tampoco consigo verlo.

Tras una hora de patear bosque, lo que quedaba tras Willy y Lynux, era una finca recién talada. No quedaba ni un árbol en pié, aunque tampoco ningún gigante ni maléfico enemigo .



Mirándose uno a otro, incrédulos de lo que habían hecho, sonrieron, y decidieron contar la misma historia a quien les viera salir de aquel bosque.

-Willy: Yo creo que debemos relatar este episodio como que no encontramos genios ni dragones porque se asustaron ante nuestro ímpetu y nuestras diestras estocadas, ¿verdad Lynux?

-Lynux: Amén. Yo, diré que ver no los ví, pero creo que oí sus pisadas cuando huían a lo más alto de las montañas.

Y así acabó la odisea de Willyjote y LynuxPanza por los Montes del Sella. No encontraron fortuna, pero las aventuras llenaron sus ansias de fama y dinero, así que sentados a la orilla del mar, con unas jarras de buen vino, se prometieron volver a por más aventuras.

-Willy: No te preocupes Lynux, volveremos pronto a otras aventuras, nunca se sabe donde nos puede sonreír la Diosa Fortuna.

-Lynux: ¡¡¡¡¿Sonreir?, ¿Fortuna?. ¿Es nombre de mujer?!!!

¡¡¡¡¡Ya estamos tardando en salir Willy!!!!!!

Un saludo a todos
WILLY







sábado, 2 de mayo de 2015

RODANDO CON LOS REPECHINOS

Hace tiempo que no salía a rodar con mis amigos los Repechines, así que ahora que ya le tengo cogido “el aire” a mi nueva compañera de rutas, mi MMR, decidí llamar a unos cuantos a ver quién se animaba.


Al primero que llamé fue al Sargento Playu, y me dijo que tenía que amasar no se qué. No sabía que se había metido a panadero. No come pollo, pero yo creo que ye un “gallina” porque no se atrevió a rodar conmigo.

Luego Turonman fue mi siguiente llamada. “No puedo, por semana estoy con el “lado oscuro”” ¿Cómo?, ¿Otro que me tiene miedo?. No creía que los Repechines hubieran caído tan bajo.

¿Yeloquehay?,
- No puedo Juaku, toy de retiro espiritual con Desdelpicu.

Que no den golpe por semana, solo me quedan Lynux y Willy.
No quiero humillar a Lynux, que ye joven y luego no recupera psicológicamente.

Llamaré a Willy.
- Willy, ¿sales a dar una vueltuca por les caleyes?
- No sé, ye que….tenía que…. Ye que me van a llamar para….
- Bueno, ya veo que yes otru gallina, otru día será.
- ¿Gallina yo?, ¿Dónde y a qué hora quedamos?
Y así , con esti panchín enganchau, quedé en la Guía pa salir a rodar un poco.
Willy quedó muy impresionado al ver mi nueva bici.
- Jolines Juaku, vaya maquinona, esto ya son palabras mayores.
- Nada, lo normal en mi evolución, aunque ya veo que me está quedando corta.
- Bueno ¿Qué ruta tienes en mente?
- Tira palante, que ye sorpresa.

Mientras íbamos por la Senda del Peñafrancia, Willy hablaba bastante, pero en cuanto empezamos a subir por la derecha del camping, ya sus palabras se redujeron a la mínima expresión, y en la subida por las canteras a la Olla, solo el silencio le acompañaba. Tuve que esperar un poco en la portilla pero no mucho.

Un paseo para que cogiera aire y bajamos a Peón por la trialera. Otra vez a esperar, al llegar al asfalto, los discos de la Nenina estaban al rojo vivo. Creo que hubo un poco de “miedito” bajando.
En Casa Pepito Willy preguntó:
- ¿Ahora donde vamos?
- ¿Ves esa casina pequeña?, pues cuando veamos la real, seguimos un poco más arriba por el hormigón y en un pispas tamos al lado de la autopista.

El “molinillo” de Willy dio más vueltas que el ventilador de un 600 subiendo el Pajares, y casi deja sin aire a los árboles de la zona, pero con paciencia llegó arriba y seguimos ruta.

Media hora tardó en recuperar las pulsaciones y el color de la piel, y tras comer un poco nos tiramos monte a través hasta Arroes.

-
Ahora Willy te voy a llevar por un “falso llano trialero” para que lo enseñes a los Repechinos.
Abriendo camino, y vigilando que Willy no se me rajara y volviera sobre sus pasos hasta coger de nuevo la carretera para volver a casa, fuimos subiendo por un entretenido itinerario que con un “pequeño andariegu” nos llevaría a pasar otra vez por encima de la autopista.



 
Bueno, el andariegu de mi compañero de ruta, pequeño, pequeño….no fue, la verdad, pero sigamos con la crónica.

Una vez arriba:
- ¿Ya tiramos pa casa, no Juaku?
- No hombre, que ye temprano, vamos a subir el Curbiellu por detrás.
- ¡Ah, vale, esa subida me la conozco!
- Venga, tira pacá.
- Pero dónde vas Juaku, que no ye por ahí
- ¿Cómo que no?, ¿Tú por dónde subes al curbiellu?
- Por aquí, por la izquierda, por esto casi llano
- ¡¡¿¿Cómo?!!! Espera, que ya te enseño yo por donde ye la ruta buena. Vete poniendo el “molinillo”
- Cagunrosss Juaku, vas matame.

El perro de siempre ladraba como un condenado, pero creo que Willy no lo vio, solo miraba la tija de su bici y como mucho la cubierta delantera. La lengua casi se le engancha en el eje pedalier cuando buscamos el último repechu pa llegar al depósito de agua, pero llegó, más en espíritu que en cuerpo, pero llegó.

Una breve bajada hasta el bar y como postre subimos hasta encima del cementerio.
Cuando mi compañero vio que ya solo quedaba bajar, se le iluminó la cara, y no fui capaz de decirle que si subíamos hasta el observatorio y bajábamos por la Casa de la Radio, así que ya tiramos hacia la Providencia y a casa.


No estuvo mal la ruta, desentumecí un poco las piernas y como no cansé mucho, mañana llamaré a algún otro compañero haber si anda en algo mejor forma que Willy y sudo un poco haciendo una ruta un poco más larga y dura.

Un saludín 
EL BEKARIU                                

¡¡¡Piiii  Piiiiii Piiiiii ¡!!!!!
Son las ocho de la mañana y estás escuchando Herrera en la Onda. Buenos días. Las noticias más destacadas de hoy son…..

Bekariu: ¡¡¡¡¡NOOOOOOOOO , SOLO ERA UN SUEÑO, NOOOOOOOOOO!!!!!!
¡¡¡¡OSTI, SI ENCIMA HOY QUEDÉ CON WILLY DE VERDAD, QUE DIOS ME PILLE CONFESAU ¡!!!!!
-¿Estará lloviendo…..,?

Maldita sea, pues no, hace un sol del carajo, bueno, pues ya no me puedo volver atrás, un Repechín ye un Repechín, voy a dejar aquí encima de la mesa el recibo del seguro de vida por si la muyer tiene que ir a cobrarlo antes de que acabe el día.

Un saludo a todos                   
WILLY


viernes, 24 de abril de 2015

LUCHA CONTRA LOS INFIELES (Capítulo II)

Y así, al alba, se encontraban Lynux y Willy en el punto de encuentro acordado. Puntuales llegaron el Sargento y Maese Pedro, que quería congraciarse con el Playu, temeroso de que éste le hubiera reconocido en la escaramuza de la noche anterior.


La ruta discurría alegre, y por terrenos conocidos, el Valle de Aboño, y las grandes fundiciones de espadas de Aceralia vieron a nuestros valientes Repechinos dirigirse a un futuro incierto.


Emboscados en un recodo del camino aparecieron, Motores, el Fogonero Mayor, del barco de Su Majestad y el grumete Josete, que esperaban alguna presa fácil para incrementar su patrimonio económico, pero al ver que los que aparecieron no eran incautos globeros, quitaron las bufandas que cubrían sus rostros y pusieron una sonrisa en sus caras y decidieron acompañar a la tropa unas cuantas leguas.





En las inmediaciones de la Posada de Montico, el grupo se separó en dos grupos de tres. Uno con el Sargento, Willy y Lynux, que seguían a cumplir la misión que tenían encomendada, y en otro Pedro, Motores y Josete que volvieron sobre sus pasos hacia la comodidad de la ciudad, no sin poder evitar una mirada de reojo del jefe del grupo y un “¡¡¡gallinas!!!” que salió de sus labios.

El reconocimiento de la zona encomendada al Sargento, comenzó en las Caballerizas de El Asturcón, y bordeando el rio Nora el terreno se volvía cada vez más hostil.



Las primeras escaramuzas surgieron nada más abandonar el cauce del rio, y las peleas con los insurrectos ya se hicieron patentes.




Alguna vez los dos soldados tuvieron que bajar de sus monturas ante las duras peleas en las que se embarcaban, eso sí bajo la dura mirada de desaprobación del Sargento. En ningún momento dieron un paso atrás, siempre adelante y con determinación y esfuerzo conquistaron el Alto de Santufirme haciendo retroceder a los bellacos que trataban de impedir su avance.


 


Una vez en el alto, y con el Naranco a la vista, dejaron descansar sus monturas y repusieron fuerzas.
Pero ante la orden del Sargento de:
    - Nos vamos, atacaremos por donde menos se lo esperan, subiremos al Alto de los Cuatro Vientos y aunque la ruta será más larga y dura, nuestra victoria será más dulce.
Porque….. ¿hay alguna duda de que vamos a hacer retroceder a esos bellacos del Lado Oscuro hasta los límites de nuestro reino?

El grito de “ SEÑOR, NO, SEÑOR”, retumbó en todo el valle y el descenso hacia Llanera fue un visto y no visto, pese a la dificultad que el camino entrañaba.

Ya los insurrectos corrían desperdigados por la explanada donde aterrizaban los dirigibles y tras un breve reconocimiento de la zona, los tres osados soldados empezaron el asalto al Monte de los Cuatro Vientos.


La subida para conquistar la cota marcada, fue más dura de lo esperado. La diferencia en número entre los defensores y los atacantes era terrible.

Las lluvias de piedras de las catapultas de los insurrectos casi bloqueaban el camino de los atacantes Repechinos y dificultaban y mucho su ascenso, pero inasequibes al desaliento y unas veces pie a tierra esquivando las grandes rocas, y otras dejándose los riñones para no descabalgar, fueron ganando metro a metro la cumbre.

Viendo que el avance de los fieros atacantes no decaía, las fuerzas del Oscuro empezaron a retroceder de su elevada posición, y la última zona para coronar Cuatro Vientos, ya fue más fácil para nuestros amigos, que ahora luchaban más con el fuerte viento que contra el enemigo.


Una vez tomada y limpia de herejes la cota, el asalto al Naranco ya fue coser y cantar, aunque por orden del Sargento rodearon el monte, tomando el camino más largo y cogiendo por sorpresa a los pocos que lo defendían.

Cual si los Dioses se hubieran aliado contra los Repechinos, y la llegada al Alto del Naranco no hubiera sido suficiente, un fortísimo viento trajo negras nubes que rodeaban a nuestros amigos, y que llenaban de agua la antigua ciudad de Ovetus que nuestros amigos tenían a sus pies.
A la orden del Sargento de :
-    Hay que limpiar de rebeldes la falda del monte, así que cagando leches , nos vamos a por los rezagados! Tenemos que comenzar una nueva Reconquista!!!

Y al grito de ¡¡¡¡¡REPECHINOS!!!!!  Y lanzando piedras cual Pelayo en Covadonga, espoleó su jaca y puso en fuga los pocos resistentes que quedaban.


Willy y Lynux envalentonados por el coraje de su jefe, sacaron fuerzas de flaqueza, clavaron espuelas a  sus monturas y se lanzaron a tumba abierta tras los pocos seguidores del Lado Oscuro que quedaban, no encontrando rastro alguno de ellos hasta el poblado de La Corredoria y dejando todo el terreno despejado hasta la vecina  Lugonia.

 
Una vez allí, tomaron aliento al resguardo de una cuadra, pero el agua y el viento les atacaba sin descanso, y viendo que no había rastro alguno del enemigo, decidieron volver a Gigia a descansar de tan gran aventura.

Lynux y Willy se tomaron la tarde libre, la noche y el día siguiente, pero al Sargento le quedaba la mala experiencia de acompañar a Yeloquehay a dar novedades a Fray Desdelpicu Bocanegra.


Antes de que el sol se pusiera tras el Picu, los dos se encontraban en una sala oscura y fría, en la cual, tras una gran mesa de roble y alumbrado por una vela y dos candiles, se encontraba el temido Bocanegra.

    - Cuál es el resultado de la batalla?

Preguntó Desdelpicu. Los dos visitantes se miraron de reojo esperando que el otro contestara.

    - ¿No me oís bien?

Dijo con un susurro el barbudo y temido prior levantando levemente su mirada hacia los callados visitantes.
 
   - ¡¡¡¡Victoria Señor ¡!!!!

Fue la respuesta que los dos temerosos visitantes.
Un silencio que les pareció eterno dio paso a una mueca con la mano de su ilustrísima, anunciando que podían retirarse no sin antes un pequeño comentario de “No esperaba menos de vosotros”


Lo que ni Yeloquehay ni el Sargento Playu vieron, fue la maléfica sonrisa que apareció en la cara del superior.  Con el sudor recorriendo la espalda de Yeloquehay y bañando el rostro del Sargento Playu acabó la visita, y los dos se fueron, tapado uno con el gorro de su habito y el otro con su capa, desapareciendo en la oscuridad de la noche.      

WILLY




jueves, 23 de abril de 2015

LUCHA CONTRA LOS INFIELES (Capítulo I)

El Padre Desdelpicu Bocanegra se mesaba las barbas pensando que había que meter en vereda a los infieles que empezaban a pulular cada día más por toda la Península Repechinera.



El Lado Oscuro se infiltraba poco a poco en la Tierra de San Repechín y había que tomar cartas en el asunto. Llamó a consultas a su mano derecha, Fray Yeloquehay, religioso acostumbrado a “sacar lo mejor” de cada Repechín en sus Retiros Espirituales en la Rivoira Sacrata.



Mirando por la ventana y dándole la espalda a su subordinado, el Padre Desdelpicu dijo:

    - Yeloquehay, creo que hay que dar una batida con los Repechinos por la zona central de la provincia, a ver si los ánimos están calmados, creo que hay conatos de de revolución entre los pueblos cercanos a Ovetus.

Fray Yeloquehay tragó saliva, acostumbrado a leer entre líneas las “sugerencias” de Desdelpicu, y disimulando su temblorosa voz, le contestó…

    - Lo que Su Eminencia diga, se hará sin dilación.

Viendo la seguridad en la respuesta de YeloquehayDesdelpicu le preguntó:

    - ¿A quién mandareis para esta misión?

    - Tengo los hombres adecuados ilustrísima, no hay ningún problema. Como jefe de la expedición, mandaremos al Sargento Playu, hombre curtido en mil batallas y del que podemos estar seguros de su discreción si hay que hacer retroceder a los infieles con tácticas no muy éticas.

    - ¿El resto de la tropa?

    - Lo mejor de los Repechinos, la Séptima Bandera, hombres sin escrúpulos que no tendrán compasión de quienes osen poner en duda vuestras órdenes ilustrísima.
Turonman, conocido como El Negro, por la zona de la que es originario.

   
- Me han dicho que se encuentra en el frente Cántabro, peleando a brazo partido en la batalla de Santo Toribio de Liébana.

Yeloquehay, tragó saliva nuevamente, y dijo:

    - Hablaré con el Sargento Playu y él se encargará de sacar lo mejor de la soldadesca que quede en los acuartelamientos de Cimavilla.

    - Bien, id en paz, Yeloquehay, y espero que me traigáis pronto buenas nuevas.

A Yeloquehay ya no le quedaba más saliva para tragar, porque lo que parecía un agradable “hasta pronto y a ver si tenemos suerte”, él sabía que quería decir “tráeme buenas noticias o visitarás las mazmorras donde interrogamos a las brujas y a los herejes“.

Sus pies no tocaban el suelo del palacio Arzobispal al salir, al igual que los cascos de su caballo no pisaban hierba alguna mientras se dirigían a Cimavilla a preparar la incursión por los Oviedos.
Reunidos en la Posada del Mercante, la más famosa del barrio alto, Yeloquehay y el Sargento Playu, comentaban las órdenes de Desdelpicu Bocanegra.

  
 - ¿ Con quién podemos contar para la incursión en las Tierras Oscuras?, ¿Con Pedro Stone, el Domador, al que siempre acompaña su león negro?. Preguntó Yeloquehay.

    - No, se encuentra con Turonman en Cantabria.
Una mueca de desacuerdo apareció en la boca del fraile.

    - Al  menos tendremos a Piti, el Iluminado, que es un buen baluarte si hay pelea.

    - Tampoco, en Cantabria también.

    - ¡¡¡¡¡Maldita sea ¡!! ¿Quién nos queda? ¿Many, el Gigante?

    - Cantabria.

Dijo el Sargento, al que se le podía empezar a ver una cara de auténtica preocupación al ver lo que se le venía encima.

     - ¿Sabéis lo que os podría suceder si no traéis buenas noticias de Oviedo, verdad?

Dijo Yeloquehay librándose de toda presión y pasándola al Sargento Playu.

Un ligero asentimiento y una mirada perdida por la ventana que daba a la antigua Rula, fueron la única respuesta. En un momento, las imágenes de su juventud cuando jugaba con los demás chicos en aquella rampa por donde los pescadores desembarcaban sus capturas, le hicieron añorar aquellos momentos que nunca volverían.

    - ¿Tendremos al menos a Yermano, el Chiquillín?

El silencio fue la única respuesta por parte del Sargento. El bullicio de la posada quedó anulado por el puñetazo que Yeloquehay pegó en la mesa, haciendo subir la jarra de vino a casi medio metro de altura, y mandando la vela que los iluminaba a la mesa de al lado.

    - ¡¡¡¡¡Maldita sea mi estampa!!!!! ¿A quién demonios vamos a mandar a la batalla, a Barrancas, al Bekariu y a Checho?

    - Peor ( fue la respuesta del Playu), ¡¡¡¡solo nos queda Lynux y Willy!!!!


Los dos personajes salieron de la posada y el Sargento Playu tomó el camino al barrio alto, pero un casi imperceptible carraspeo de Su Santidad hizo que volviera la cabeza, viendo que el fraile estiraba su mano con su anillo arzobispal, a la vez que rayos de fuego salían por sus ojos en dirección al valiente soldado. Este, al darse cuenta de su, casi garrafal olvido, giró en el aire y en un visto y no visto, estaba arrodillado a los pies del cura y besando la tan respetable joya. Después ya tomó camino a su casa, por la oscura y lúgubre Cuesta del Cholo, maldiciendo su suerte y mascullando y repitiendo :

    - Lynux y Willy, Willy y Lynux……..

En esto, aprovechando las sombras de la calle, salieron a cortarle el camino, dos rateros de poca monta, conocidos del barrio, Maese Pedro, conocido por todos por ser el informante de todo lo que se cocía en la ciudad,  y el cabo de Remeros de las Galeras de Su Majestad, Maese Marcos. Ambos habituales de los antros más infames de la ciudad ya habían gastado todas sus pagas y ante la debilidad que tenían por “la carne” y el buen vino, buscaban algún incauto a quien “aligerar la bolsa”.
Nuestro Sargento iba mascullando “Willy y Lynux” sin parar y al ver su camino cortado por dos sombras precedidas por dos espadas, siguió repitiendo cada vez en voz más alta “Lynux y Willy, Willy y Lynux” a la vez que sacaba su espada con la diestra y envolvía su ajada capa en la otra mano. Su mano  movía a una velocidad impensable su acero, ahora una defensa, ahora un ataque, ahora otro ataque y otro más.



Los dos incautos no sabían de donde les llovían tantas estocadas, solo podían distinguir destellos del frio acero producidos por un pequeño farol cercano.

Lynux y Willy, Willy y Lynux”, ya era como un grito de guerra y atronaba en todo Cimavilla. Pedro tropezó en su retirada y cayó al suelo, tuvo suerte, toda la furia del Sargento recayó sobre el remero, que más que defenderse, buscaba un hueco por el que poner pies en polvorosa y salir de aquel entuerto. Y así, dos espadas cayeron al suelo y una sombra grande y otra más pequeña pusieron pies en polvorosa, pero tuvieron que correr y mucho, porque la pequeña sombra del  Sargento les perseguía gritando su conocida retahíla: “¡¡¡¡Lynux y Willy……!!!!!”

Una vez en casa, El Sargento Playu degustó una sopa fría que le supo a gloria, y que supo que seguro echaría de menos en la odisea que le esperaba.
Mirando a su asustada hija, la bella Palma, supo que pronto tendría que enfrentarse a “otras guerras”, alejando a los moscones que la rondaban en cada uno de sus paseos por la ciudad, pero con casi un susurro, le dijo:
-Tienes que salir y mandar recado a Lynux y Willy. Quiero verlos mañana al alba en la encrucijada de Cuatro Caminos en perfecto estado de revista.
Rápida como un rayo, salió a la oscura noche con el fin de entregar el recado, cosa que consiguió antes de que las campanas de la capilla de la Soledad tocara la media noche.

Willy, sentado en su casa ante un mapa y buscando un nuevo viaje al Nuevo Mundo recibió el recado con cara de asombro.

 
  - ¿Yo embarcado en una misión de altura? Mejor me pongo a rezar y me encomiendo a todos los Santos, porque no sé si volveré a ver otro amanecer en esta bella ciudad

Lynux estaba también en casa. Arreglando la madera del suelo y pintanto las puertas y al recibir la noticia, en principio se alegró, pues estaba pensando en apuntarse a la Leva que llevaría soldados a luchar a los montes del Soplao, y esto le serviría de rodaje. Pero al ver que el jefe de la expedición era el Sargento Playu, sus piernas temblaron, a la vez que sus manos, y no era que hiciese frío en la casa, sino que recordaba antiguas escaramuzas en las que habían coincidido por la costa asturiana.


Continuará....