lunes, 1 de septiembre de 2014

SI TE GUSTA LA BICI, HOLANDA ES TU PAÍS



Algunos de vosotros estaréis estirando todo lo que podáis vuestros últimos días de vacaciones, y otros, ya, recordándolos como algo ya muy muy  lejano.

La mayoría habrá dejado “colgada” la bici estos días, pero sin poder dejar de pensar en ella al ver a algún biker dándole al pedal.
Si para el año que viene no tenéis ningún plan, podéis ir “preparando el terreno” y visitar el País de las Bicis por Excelencia: Holanda.

En cuanto sales de España, la cultura de las bicicletas, cambia. En nuestros viajes vemos que la gente de otros países utiliza las bicicletas casi a diario  para ir al colegio, al trabajo, a la compra….., no como aquí que su uso es casi solo de ocio y más de “domingo”.

Francia e Italia, serían  un países donde disfrutarían mucho Turonman, Mani y el Playu, con asfalto a tutiplén y unos puertos que son una pasada, largos y “pindios” de narices.

Llama la atención en Francia, ver a la gente ir al supermercado con la bici y traer el “pedido” en la cesta o en las alforjas

Pasa lo mismo en Alemania, y hasta en sitios con climas más extremos que el nuestro como Suiza, Holanda o la misma Noruega.
Noruega, sería un buen país para Desdelpicu y para mí con buenas rutas y con la suerte que en invierno llega la nieve, y ya cambiamos la bici por las motos de nieve.

Recordando Noruega, lo que más nos llamó la atención fue que los niños iban en bici hasta la parada del bus, y allí las dejaban todo el dia, al lado de la carretera y la marquesina, ¡¡¡¡¡¡Y SIN CANDADOS ¡!!!!. Pasaba igual en los chalets, casi sin muros ni cierres, y las bicis, allí tiradas en el césped sin ningún miedo a los amigos de lo ajeno que tanto abundan aquí.

Alemania sería el destino ideal para Yeloqhay, aunque acostumbrado a sus rutas por la Riboira, no sé si la selva Negra llenaría sus ansias de fotos y paisaje inigualable.

Por otro lado, Suiza sería el paraíso de Janjun, Pepe Botes y Jandrín,( cervezas aparte), por sus montañas, a las que llegas a la cima tras varios trasbordos de telesillas y teleféricos, y luego te tiras varias horas haciendo unos descensos increíbles.

Y por fín, Holanda, el paraíso para Barrancas, es como la Senda de la Camocha, pero toda con asfalto, cero repechos, cero trialeras.
Pero voy a contaros nuestro viaje de este año, Holanda, que se me va la pinza.



Un país, ganado casi en su totalidad al mar, no tiene grandes montañas, y al ser casi llano, la bici es algo muy útil, y a veces necesario y otras obligatorio, para moverte por todos los sitios.

Igual que en tiempos de Felipe II en los que una ardilla podía cruzar España de norte a sur sin pisar el suelo, así en Holanda, puedes recorrer todo el país, de norte a sur y de este a oeste, sin salirte del carril bici. Hombre, la verdad es que no es un país muy grande, poco mayor que Cataluña, pero aun así, siempre tienes un carril bici al lado de la carretera.

Nosotros estuvimos en Utrech con David, el hijo de Bluetomate y nos explicó un poco la vida allí.
La bici es obligatoria para la vida diaria. Si trabajas cerca de casa, vas en bici, si trabajas lejos, vas en bici hasta la estación, dejas la bici en uno de los muchísimos supermegagigantes parkings de bicis, cojes el tren, bajas, vuelves a coger otra bici y vas al curro. Y a la vuelta igual. 

El coche en las ciudades casi ni se utiliza. El aparcamiento es muy caro, y les da igual que haga sol o esté nublado y sople viento ( lo que ocurre casi todos los días del año), el desplazamiento: en bici.
Los pequeños pueblos, están comunicados, como todo el país, con carriles bici, y en ellos ves a la gente pedaleando a todas horas.


Las distancias, no les importan mucho, se coge la bici y punto. Así puedes ver a gente “con todo el desarrollo metido” y buscando una posición lo más cómoda posible en sus bicis de paseo y apoyándose en sus altos manillares, recorriendo las orillas de grandes campos de tulipanes, o un grupo de chavales con sus alforjas llenas de libros yendo al colegio al pueblo cercano.
Modelos de bicis, puedes encontrar todo lo que te imagines.
Bicis de paseo, son la mayoría, tienen cestas en el manillar y alforjas y son las más usadas. No se cuidan mucho, la verdad, con tal de que tenga aire en las ruedas y que frene, vale. 


El mantenimiento de cadenas, limpieza o cables de freno, brilla por su ausencia (tal vez lo del freno se esplique porque frenan dándole a los pedales hacia atrás, y puede que las cadenas sean de color marrón “de serie”).
Bicis de montaña…..son como las brujas en Galicia, “haberlas hailas, el caso es dar con ellas). Al no haber muchas trialeras que echarse a la biela, no hay muchas montain bikes.



Las “flacas”, es un mundo aparte, esas si que están impecables, sin una mota de polvo, y aunque yo no entiendo mucho, solo sé que si me gustan es que son muy caras, allí, ¡¡¡¡me gustaban todas y mucho!!!!.
Después hay otro montón de bicis, que se adaptan a las necesidades de cada uno.



Si tienes un niño pequeño, un bebé, se le adapta al manillar un sillita de bebé, de las que aquí ponemos en los coches, y ya llevas al peque en bici.
Si el niño ya creció, se pone un sillín en la barra horizontal, unas estriberas en la diagonal y un parabrisas en el manillar y ya no hay problemas.


Cuando crezca un poco, pasa a ir en el portabultos, eso si, con una silla para él. Si tienes dos hijos, pues no hay problema, cada uno a un sitio. Si tienes hijos y tienes que ir a la compra, compras una bici con un cajón enorme entre la rueda delantera y el manillar. Algo así como una bici “choper”. Nosotros llegamos a ver a un adulto, tres hijos y el pedido del “súper” en una sola bici, y aún podría haber enganchado al eje trasero, uno de los carritos de tela que vemos por aquí.


Lo que más nos llamó la atención, es que el 99% de los ciclistas, no llevan casco, solo los de las “flacas” lo usan.
En fín, que la carga o el número de pasajeros no es ningún inconveniente para coger la bici.
 
Como hay tantas bicis en el país, no hay sitio para guardarlas todas. La mayoría duermen en el “Garaje De la Estrella”, eso sí, con un candado, más o menos decente.



Donde más llama la atención el número de bicis del país, es en las grandes ciudades. Hay unos parkings para cientos de bicis, unos a ras de suelo, otros en zonas subterráneas, se amarran las bicis a cada farola, y el metro de barandilla cerca de los canales está muy muy cotizado. No es extraño ver tres y hasta cuatro bicis atadas una a otra y la primera a la barandilla.
Una forma original de que los aparcamientos “circulen”, es que si tu bici lleva un tiempo parada sin moverla, la policía le pone una pegatina, que tras unos días cambian por otra de otro color, y al tercer cambio, el ayuntamiento puede cortar los candados y quedarse con la bici. Yo creo que esto no funciona mucho, pues ves bicicletas que no se movieron de los aparcamientos en años.
 
Ante tan importante número de bicis, pues el número de robos es también importante, y según nuestro “confidente” holandés, cuando sales de fiesta hasta tarde ( las 9 de la noche), puedes encontrar bicis de “dudosa procedencia” por 10€. También muchas bicis, tras ser sustraídas acaban su andadura en el fondo de los canales, y tal es el número, que muchos ayuntamientos tienen que dragarlos cada pocos años para retirarlas.


En los pueblos, el problema de guardarlas es parecido, las casas no deben ser muy grandes, y los trasteros se usan para otros menesteres, así que las bicis de toda la familia, duermen en la acera, delante de la casa.
La verdad es que las bicis que Cova y yo llevábamos, no es que fueran precisamente de “última hornada, ni tope de gama”, pero viendo lo que por allí se movía, alguno nos miraba con ganas de ver si nuestro candado era “asequible” a sus zarpas. Menos mal que nuestro Pitón les hizo desistir del intento. Aunque un par de veces perdimos las bicis al no encontrar el canal en el que las habíamos atado, y es que ¡¡¡¡¡son todos iguales!!!! Y tardamos más de una hora en volver a encontrarlas.



Así que si no tenéis decidido vuestro próximo destino vacacional, podéis ir “dejando caer” este posible destino, y si podéis llevar la bici en un doble fondo de la maleta…. Perfecto.

Bueno amigos, hasta aquí nuestra crónica de hoy, con el final del verano, volveremos al “cole” y a darle “gusto al pedal”.

Un saludo a todos,
WILLY

lunes, 28 de julio de 2014

La Desperegrinación a Covadonga

El sábado fue 26 de julio, fecha marcada en el calendario repechinero como  la semana de la ruta a Covadonga. Este año, por variar un poco la cosa, decidimos hacer una desperegrinación, es decir, salir de Covadonga y llegar a Gijón.
A las 08:00 del sábado nos dimos cita todos los participantes de la expedición en el aparcamiento del molinón. Allí esperaba nuestro sistema logístico formado por  un autobús, una furgoneta y un coche de apoyo de nuestro patriaca Mr 43. Todos puntuales y el Sargento dando voces, es decir, todo en orden y listos para partir.


El viaje hasta Covadonga fue uno de los clásicos como cuando se iba a de excursión al cole: canciones como "Turonman robo pan en la casa de San Juan","3 Barrancas se balanceaban sobre la tela de una araaaaña". Cantando y Cantando llegamos a nuestro destino, la basílica de Covadonga.


Los más espirtuales como Jandrinweb, Cuñao, Barrancas, Dollar y servidor (Linux) se acercaron a la Santa Cueva para pedir sobre la pronta recuperación de nuestro compi Willy, que fue una baja de mucho peso en esta marcha. ¡Ánimo compi que Megalpiri nos espera!


Empezamos bajando, ritmo trankilo en gran pelotón. Como llevábamos 5 minutos en carretera, el Sargento ya se puso nerviosu por tanto asfalto y se equivocó en un par de cruces queriendo coger caleya. No contento con esto casi realiza un gaticidio con un felino que salió de la nada...

Antes de llegar a Llames de Parres, unos cuantos integrantes se habían despitao y efectuamos allí un reagrupamiento. El sol empezaba a pegar de lo lindo y aprovechamos para rellenar nuestros bidones pues alguno ya lo había dejado seco en los primeros repechos del día.


Tras reunirse de nuevo la grupeta, tomamos marcha pues alguno ya se estaba poniendo nerviosu por si llegábamos tarde a comer. Y no miro pa Pelirroj... digo pa nadie!! :P

Caleyaando a ritmo tranquilo, llegamos a Borines donde íbamos a realizar la primera "subidina del día". MAAAAAMINA Q SUBIDA! Claro, haciéndolo al revés no se da cuenta uno de todo lo que hay que subir. Una primera subida de hormigón de las de apretar la zona noble contra el sillín, un sendero hortigapates que acabó en una pista y esta en la carretara a 500 m de Anayo.

Aquí tomamos un refrescante zumo de cebada mientras iba apareciendo toda la expedición y comentábamos lo "entretenida" que había sido esta última subida. Barrancas llegó de un color rojo tan intenso que parecía que irradiaba calor, Rubiera no echaba ni cagamentos...
En cuanto llegamos todos, pasamos a la parte trasera para comer una rica ensalada de pasta, carne guisada de segundo y tarta de queso de postre. Al llegar el postre, la sección tenor de BTT Repechín, deleito a los 3 cumpleañeros del día(Cortés,Pedro TX y yo), con su Cumpleaños Feliz... Posteriormente, incentivados por el queso que aparecía en el postre, honramos con un minuto de silencio la baja de Willy.


Después de la comida, apetecía de todo menos andar en bici. Pa otro año, tenemos que ver la viabilidad de instalar unos sofás para echar una siestina antes de partir. Salimos de comer y aprovechando el paso por sietes, me salió la vena informática y tuve que sacarme una foto con el logo de mi archienemigo.

Seguimos en ruta y al poco, encontramos a nuestro coche de apoyo parado en la carretera. El motivo era un accidente ciclista de dos chavales que andaban con bicis de carretera. Uno de ellos, realizó un vuelo por encima del quitamiedos en la bajada. Nuestro patriarca Mr 43 tuvo la amabilidad, de acercarlo al hospital de Villaviciosa.. Desde BTT Repechín deseamos que se recupere pronto.

Tras el incidente proseguimos con nuestra desperegrinación. Poco después, el protagonista del descabalgue fue Jandrinweb en unas piedras que resbalaban hasta si se bajaba caminando.

Poco a poco, llegamos a Amandi donde nos reagrupamos de nuevo. El calor estaba pegando bien y nos quedaba el último gran repecho del día "La subida" a la Cruz de Peón. De aquí sólo puedo decir que todavía no se si recuperé las pulsaciones desde ese momento.. Madre de dios que subida. La primera parte es dura, pero la segunda cágate lorito... Junto con Peter Stone y Chema, fuimos subiendo poco a poco, tengo que reconocer que hubo sitios con porteo fruto de mi falta de técnica, del calor y de que el físico empezaba a bajar... Pero bueno, pensaba que iba a subir menos montao :)

Cuando llegamos al alto a la cruz, yo personalmente llegué vacío, con sed y hasta con dolor de cabeza de tanto esfuerzo.


Aquí pudimos contemplar un duelo en la parte trasera del pelotón muy interesante: Javi telecable, Barrancas y Rubiera. Barrancas bajando un piñón, de pié retorciendo las bielas, pero Javi llegó al final en cabeza. Bien luchao los dos! Llegó también Rubi, diciendo "¿Donde está esi c... de Linux? ¿Como que era ya todo para abajo? jaja Rubi tas hechu un alisapiñones no te quejes tanto que tas como un toro!


Ahora tocaba bajar la cruz en dirección a Peón, aquí algunos amotinados tiraron por carretera... No daré nombres... La bajada a la cruz fue super entretinida, yo personalmente nunca había bajado tan rápido, no sé si era por las ganas de llegar o que...jeje.

Al llegar a bajo, nuestro compi Pedro Tx estaba KO de una pierna y el coche de apoyo tuvo que venir a por él. Recuperate pronto amigo!

Tras beber un poco, comenzamos el ascenso al curviellu por la caleya. Aquí yo iba a rueda de Mani, que llevábamos picaos, sanamente todo el día. Algún andariegu de unos metros por las condiciones pero el resto lo subimos a fuego incluso, al juntarnos con Peter arriba, hasta echamos algún sprint antes de llegar al alto del infanzón donde habíamos quedao.
Aquí ya territorio conocido, eso sí, con la esencia de las rutas de Repechín: La parte final a cuchillo jaja. Bajada por el camín del Repechín hasta cabueñes y allí ya cogimos la senda donde el camping.

Y poco más que contar, llegamos al final, que fue también el punto de partida: El Molinón.


 Una vez más objetivo conseguido!!
Una marcha que a mí se me hizo cortísima fruto de la buena compañía.
Agradecer, al Sargento, Barrancas y Pedro TX  por la organización de la logísitica. A MR 43, por brindarnos su apoyo en coche de forma desinteresada aunque personalmente me gustaría y espero verte como uno más dándole a la biela la próxima vez.


Un placer caleyar con todos,
Salu2

Dani Linux

jueves, 24 de julio de 2014

ENTRE LAGOS Y PALLOZAS

 Tras posponer un par de veces una ruta por Somiedo mirando las previsiones meteorológicas, este domingo unos Repechinos y un par de amigos, decidimos ir a investigar el tiempo “sobre el terreno”.
La verdad es que también habíamos mirado un poco las previsiones de Maldonado, y aunque no se esperaba un sol de “caer los páxaros”, tampoco se esperaba el Diluvio Universal.
Así que sin pensarlo mucho, hacia Somiedo que nos dirigimos, Yeloqhay, Janjun, Linux, Chema, Sergio, un compañero de rutas nocturnas de Jogar y yo.


El madrugón fue importante para algunos (entre los que me encontraba), pero para otros, como Sergio, no lo fueron tanto, porque tras cerrar la Plaza de Toros tras el Oktoberfest, tubo que “muy a su pesar”, ir a controlar los productos líquidos que vendían en la barraca de las fiestas del Caldones y vino a la ruta, casi sin “catar” la cama.


El cielo no estaba despejado, y en el camino hasta Somiedo, tuvimos nubes y claros.
Una vez en Pola, montamos nuestras bicis y nos equipamos, eso sí, sin olvidarnos los chubasqueros y la chaqueta, porque la mañana somedana era bastante fría y las nubes nos acechaban desde las alturas.

Un pequeño paseo por la “ruta del colesterol” de Somiedo, nos fue enseñando preciosas vistas de este valle. Enseguida, tocó una zona de mucho desnivel y mucha piedra suelta, y hubo que empujar las bicis, y aquí, pudimos ver que los Pelayos  (Chema), también saben hacer andariegos como los Repechinos. Jejejjeje

Un entretenido subeybaja por el antiguo camino que comunicaba Veigas con Pola, nos llevó a mojarnos los pies por la humedad de la hierba, y a evitarnos unos 4 km de asfalto.
Pasando por Veigas pudimos ver las pallozas del Ecomuseo, las cuales visitaremos en otra escapada.
“Cuatro pedaladas” por el asfalto, nos llevaron hasta el pueblo de Arbellales, desde donde pudimos ver su preciosa vista panorámica. Sin dejar de subir, y ya en Villarin, entramos en “nuestro elemento favorito”, el barro y las caleyas.




Un paseo por un estrecho camino nos llevaría hasta Saliencia.

Mientras cruzábamos el pueblo, Linux no paraba de decir :
   No sé que pasa al Gps, hace un cacho que pedaleo y me marca un muro delante, o una pared o no sé qué.
A lo que Chema contestaba:
- Pues a mí me pasa lo mismo. Seguro que falla la cartografía.

Pero nada más lejos de la realidad, ante nosotros y nada más cruzar la carretera general, se alzaba uno de los “falsos llanos” de nuestra ruta.
El hormigón nos recibió y nada más pisarlo, todos a buscar el plato pequeño y a San 36 o mayor si lo hubiéramos tenido.
Aquí cada uno a su ritmo hacia la cumbre. Los metros no pasaban, los riñones se quejaban, las ruedas delanteras querían despegar del suelo, y la fuerza en los pedales era constante. Era mejor ir mirando al suelo y a tu rueda delantera, porque la visión de lo que nos quedaba por subir, desmoralizaba a cualquiera.

Subida desde Saliencia


Aquí Sergio fue eliminando parte de los Gintonics de Caldones y el líquido que bajaba por las cunetas, lejos de ser lluvia, eran restos de Bifiter y de Larios de nuestro compañero.
La subida se suavizó un poco al llegar a un pequeño collado, pero lejos de terminar, lo que nos hizo fue levantar la vista y ver aún lo que nos quedaba para llegar a la ansiada ruta del Camino Real de La Mesa.

Una zona entre pallozas nos llevó a otra bastante embarrada que nos levaría a la cumbre. Aquí algún que otro andariegu por falta de tracción, y otros, como Yeloquehay, porque sus ruedas pegaban en el cuadro debido a los pegotazos de barro que llevaban. Más que una “26 tubelizada”, parecía que llevaba una “29 embarrizada”.



Ya en el Camín Real, la ruta se suavizo un poco, pero siempre tiraba hacia arriba. Una pena la niebla que había, que no nos dejó ver el precioso paisaje de los valles y montañas que desde allí se divisan.
Lo que sí pudimos ver, fue un poco de la subida que habíamos hecho, y la verdad es que parecía que habíamos subido al Himalaya por lo menos.
El hambre empezó a visitar nuestros estómagos, y como debido a la altura a la que estábamos no había ni árboles ni ninguna vegetación que nos resguardara, decidimos seguir hasta la Braña de La Mesa, donde nos podríamos resguardar del frío viento en alguno de sus Corros ( pequeñas construcciones redondas todas de piedra), o en sus pallozas (casas típicas de las brañas de Somiedo, con tejado de materia vegetal).



Dada la época en la que estamos, todos los montes somedanos están llenos de vacas y caballos que se alimentan de los ricos pastos de estas cumbres.
Cuando ya teníamos las primeras construcciones de la Braña a la vista, un grupo de vacas nos cortaba el paso.
A medida que llegábamos, vimos que un toro de buen tamaño nos miraba como retándonos. Nadie se atrevía a pasar, y ni el toro ni las vacas se movían, menos mal que Sergio, no sabemos si influido por los restos de alcohol o por el hambre que tenía, se fue acercando y como buen corredor de San Fermines, asustó al torete, cosa que todos agradecimos, aunque un poco de miedo si que pasamos. jejejeje

En la fuente-bebedero, recargamos agua y lavamos un poco las bicis, pero el aire era cada vez más frío y no invitaba a sacar brillo a nuestras monturas.


Una vez en este idílico paraje, ¿Qué menos que comer en uno de sus típicos “restaurantes”?, mirando unos y otros, decidimos, más por tamaño que por comodidades, comer dentro de una palloza. El estilo arquitectónico, yo creo que era gótico-rural o agro-corintio, no lo tengo claro. El espacio interior, con luz “indirecta”, que entraba por las ranuras de la puerta, y la distribución tipo loft, osea, de un gran espacio central sin paredes y columnas, eso sí, con los comederos de las vacas en perfecto estado.






Total, que entre que teníamos hambre de lobos, que hacía un frío de narices y tal, aquello nos pareció el “chiringuito” del Bulli. Lo malo fue que el “aire acondicionado” falló y tras la comida quedamos fríos, cosa que aprovechamos para salir y calentar de la manera que mejor sabemos, y que no es otra que dando pedales.


El camino, seguía siempre tirando hacia arriba, el orbayu había desaparecido y tras otra media hora cruzando las largas praderas, llegamos al límite con la provincia de León. Ahora solo nos quedaba un largo descenso hasta  Torrestío.   

Nada más empezar a bajar, el aire se volvió caliente y el cielo se despejó. Lo que pensamos que iba a ser una bajada donde nos congelaríamos, resultó súper entretenida y agradable.
Animados por nuestra buena suerte con el tiempo, decidimos parar a tomar unos cafés en el pueblo.
Lo que nos extrañó mucho, fue ver a los lugareños con paraguas pese al sol reinante. Pasados cinco minutos y tras echar una mirada a los montes del alto de la Farrapona, vimos la explicación. Unas nubes cada vez más negras, cubrían la cima y se acercaban a la velocidad del rayo hacia donde nosotros estábamos.

Pedaleamos unos cinco minutos y ya en las primeras rampas de la Farrapona, hubo que poner los chubasqueros.
La subida se hizo larga, cada vez llovía más, y aunque el viento no nos castigaba, el agua empezaba a minar nuestros ánimos.

A media subida, ya era un río de agua lo que bajaba por la pista, y nosotros parecía que estábamos remando a contra corriente sin parar y río arriba.
En el reagrupamiento en el alto, decidimos abortar la ruta. La lluvia estaba arreciando y el aire fuerte y frío nos calaba los huesos, y viendo que no podríamos disfrutar de las preciosas vistas de los Lagos de Saliencia que nos esperaban, sabiamente decidimos bajar por el asfalto hasta La Pola.


Unos excursionistas que venían de hacer la ruta de los lagos, nos dijeron que ahora no se veía ni a un palmo, y que era una locura seguir la ruta que teníamos pensada. Habían tenido solo dos horas de sol en toda la mañana y ahora el viento era fuerte y la lluvia constante, y sin vista de ningún claro en el horizonte.
Con cuidado, debido a la cantidad de agua del asfalto, empezamos el descenso, y tras dos km, el sol apareció de repente y en un km más, el asfalto estaba seco.
Viendo el cambio, echamos una mirada atrás haber si el sol había vencido a las nubes, pero nuestro gozo en un pozo, las montañas que nos quedaba por subir, seguían cubiertas por nubes, si cabe, más negras que cuando nosotros estábamos allí.
Ya, poco que contar, asfalto hasta la central eléctrica de La Malva, y luego ya un par de km hasta Pola de Somiedo, donde nos esperaba una buena ducha.

La lluvia de la bajada había lavado nuestras bicis, y el sol las había secado, así que una vez en los coches, a la piscina y a por las cervezas de rigor.
Mientras unos nos contábamos las anécdotas del día en el bar, Janjun y Sergio lo pasaron como niños en el jacuzzi y en la piscina climatizada hasta que empezaron a quedar más arrugados que una uva pasa y decidieron reunirse con nosotros.





Después, un paseo por el pueblo, visitando todas las “iglesias” para rehidratarnos con zumo de cebada y al salir de la última, ¡¡Oh sorpresa!! Estaba lloviendo a cántaros. Tuvimos que echar una carrera para llegar a los coches sin pillar otra mojadura, Linux tuvo que ir con cuidado porque traía las chanclas de “seco” y era peligroso arriesgar el pellejo estando en el pueblo.



Bueno amigos, hasta aquí nuestra nueva aventurilla, quedamos con las ganas de completar la ruta que traíamos en mente, de ver los lagos y bajar por las bonitas y largas caleyas hasta Pola, pero eso será para la próxima. Esperemos que el sol sea nuestro acompañante en la segunda parte de….Entre Lagos y Pallozas.

Un saludo a todos y hasta pronto.                      
WILLY




domingo, 6 de julio de 2014

VUELTA AL CONCEJO 2014



Ha llegado otra vez el verano y con él, una nueva Vuelta al Concejo, organizada como siempre por nuestros compañeros Los Pelayos


Este año, luchando contra reloj contra la burocracia y los “estudios medio ambientales”, de última hora. Chema, Tino, Junco y el resto de la banda pelayina, como siempre, hicieron un gran trabajo, gracias a todos.

En Gijón y alrededores, hay mucha gana de darle al pedal por estos montes maravillosos que rodean nuestra ciudad, prueba de ello fue que las plazas se acabaron en 48 horas.


Como siempre, unos cuantos Repechinos nos apuntamos a pasar un buen día dándole a la biela. Mani, Peter y Piti Stone, Trasmi, Linux, Javi, Janjun, Jandrín, Yeloqehay, Barrancas, El Bekario y un servidor fuimos los participantes. También nos acompañaron Ricardo y Elías "el cuñado de Jandrín" que ya empiezan a ser habituales en las salidas repechineras. No fuimos suficientes para llevarnos el trofeo al club con mas inscritos, pero sí de los que menos bajas sufrieron en la ruta.


Solamente enterramos en un contenedor cercano al Barrancas, con una bolsa de Alimerka como corona y al Bekario le hicimos un “entierro de nivel”, en una cuneta cerca del Alto de la Madera, eso sí, con unos ramos de cotoyes y hortigues, de los caros.
Oscarín venía aún con el abanico de las fiestas de “loco Ibiza, loco mía, marcha Ibiza, loco mía”, y el trazado se le atragantó. Al Bekario, el estar al “máximo nivel” en el mundo de paddel le impidió recuperarse bien de una lesión, para afrontar esta ruta.
Los demás, como siempre, dando guerra, unos por adelante, y otros “agazapados” en mitad del pelotón, y atacando cuando el trazado se ponía “pindio”.

La Providencia, la Subida al Tragamón, Baldornón, La fuente de 4 Jueces,  Paragüezos y la Cuesta La Vaca, fueron las primeras rampas, entretenidas, y con un sol de justicia, no se hicieron excesivamente duras.
 


Janjun intentó adelantar a su bici bajando hacia Baldornón, pero el percance se saldó con una carrera a 4 patas para evitar arrastrar el “body” por la grava y unas risas por parte de los Repechinos ( se nota nuestra vena “solidaria” ¿no?, en vez de preocuparnos por su salud, cachondeo y a seguir pedaleando, jejejejejeje).

En lo alto de la Cuesta de la Vaca, reagrupamiento y a comer algo para recuperar fuerzas de lo que nos esperaba. Barrancas y el Bekariu, ya llegaron bastante “cocidos”, y con la idea de abandonar, aunque en su defensa, tengo que decir que otros muchos llegaron después y otros abandonaron antes.




Nuestras acciones de bolsa de Vendas y Betadine S.A. no subieron muchos enteros porque la gente se tomó con calma la bajada y los de la Cruz Roja creo que no tuvieron mucho trabajo, aunque en la llegada a las Mestas nos pareció ver a un participante con el brazo escayolado.


Los Repechinos, como decía antes, repartidos en todos los berenjenales, unos en la cabeza, y otros esperábamos que nadie quedara descolgado del pelotón. Por mi parte, hice casi toda la vuelta con Piti y Yeloqhay, y a veces con Javi.

Piti, acabó afónico, de tanto hablar, no paró en todo el día. Cuando llegaba una cuesta, allí que estaba Piti, y yo al lado, y raca raca raca, contándome historias del rey de Veranes que había encerrado a su hija en la torre y en la capilla, que si los hórreos de la zona eran de “estilo Carreño”, tallados y pintados…. En fin, que acabé con los paracetamoles de los de la cruz roja para el dolor de cabeza.

Subiendo a Ruedes, nos juntamos con Kike, y aunque suene raro, eché de menos las charlas sobre niños, porque empezaron a hablar de “sistemas energéticos calefactores, con un 10% de ahorro calorífico en la factura de la luz y con un coste solo de 50 mil euros” y yo ya no sabía si estaba en la Vuelta al Concejo de Gijón o en La Vuelta al Concejo de China, porque no entendía nada.


Kike se marcó un Cocorico Cocorico, diciendo que tenía comida familiar, pero yo creo que como veía que Piti no acababa de quedar afónico, optó por desertar  jejejeje
La verdad es que el cachondeo nos duró cada metro de cada subida. Cuando adelantábamos a algún participante que ya iba “con la galletita y san 36” subiendo las duras rampas, Piti comentaba “ Willy, ¿quitamos el plato mediano? , ye que sino vamos a llegar arriba enseguida”
Jejjejeeje y lo malo era que más de uno nos miraba con unos ojos como platos, los desarrollos que llevábamos. Jejejejeje

Como a los Pelayinos les “prohibieron” llevar la Vuelta por el Bosque de Muño, tuvieron que reorganizarla a última hora, y el resultado fue que tuvieron que meter bastante asfalto. La verdad es que paseamos por zonas que nunca habíamos pedaleado, pero que nos hicieron apretar bien el culo para llegar arriba, sin hacernos ningún “andariegu”. Sin duda, si no tuvieran asfalto, serían zonas clásicas en nuestras rutas domingueras, debido a su desnivel.
La comida en Peñaferruz, empanada, sándwich, fruta, y barritas hicieron que se recargaran las pilas ( yo como , soy alérgico al queso, a los lácteos, al gluten, celíaco, y vegano, me pusieron unas chuletinas y pulpo con patatines y tarta de la abuela de postre, aunque les faltó el detalle de la mesa y el mantel, tuve que comer con todos sentado en el prado).


Aquí, Trasmi se nos quedó dormido y al levantarse los calambres atacaron sus piernas. Mal que bien, a su manera, y siempre ayudado por la “solidaridad Repechinera” (lo dejamos solo en cuanto no pudo seguir el ritmo), llegó al embalse de San Andrés, y allí no se bajó de la bicicleta, para no enfriar y que los calambres volvieran.
Los demás, en la línea, unos cafés para unos, un agua para otro, unos acuarios para el resto, y un palé de cervecines pa Jandrín, que hoy nos enseñó una nueva utilidad de los botes de herramienta, y fue meter un bote de boldam dentro. La explicación, fue que como no sabe reparar nada en la bici (como Mani y yo), ¿para qué va a llevar el peso de unas herramientas?, así, mientras espera que llegue la ayuda, se toma una cerveza tranquilamente.


Luego ya solo nos quedaba un falso llano por el Monte Areo y enseguida a bajar hacia Veriña donde acababa la Vuelta.

 

Aquí, hicimos la Incineración del espíritu de Barrancas, representándola en su camiseta de la inscripción.
El Maestro pirotécnico fue Peter Stone, que era el único que tenía un mechero en todo el pelotón, y el maestro fallero, Mani, que agotó todo el gas del mechero para que no quedara ni rastro de la camiseta.

Después, ya ruta tranquila hasta las Mestas, donde Mani nos obsequió con su famoso “Fin de Vuelta”, consistente en una empanada que fue la envidia de todos cuantos nos miraban muertos de hambre. Para remojarla, ¿Qué mejor que unas cervecitas?, aquí quien se lo agradeció de corazón fue…..¿ya sabéis, no?, nuestro Duff-man Repechín: Jandrín.


Allí nos encontramos al Bekariu, que bajó a felicitarnos por terminar la ruta, y de paso compartir cervecitas con nosotros.
También estaban nuestras fans más incondicionales, Dolo y la mujer y la niña de Piti.

Tengo que decir, que alguno se emocionó un poco al entrar a Las Mestas y verlas allí diciendo ¡¡¡¡Hala Repechinos, ánimo!!!! Y aplaudiendo.

Bueno amigos, como siempre, esta fue mi particular visión de esta 21 Vuelta BTT al Concejo de Gijón, espero que os haya entretenido, y si os saca alguna sonrisa, me doy por satisfecho.



Un saludo a todos, hasta la próxima.

WILLY