martes, 22 de marzo de 2016

EL DIA DEL BAUTIZO (¿QUÉ ES UN “BAUTIZO” SIN UNA BUENA RUTA DE AGUA Y BARRO?, PUES ALGO IMPENSABLE PARA UN REPECHÍN)

Hoy era el día, un día como otro cualquiera, gris, nublado, orbayando, la carretera mojada,….vamos, lo que se dice un día para hacer cualquier cosa menos ir a montar en bici.
Cualquier persona con “dos dedos de frente” bajaría al trastero y “haría rodillo”. Otros irían al gimnasio a la clase de spinning, y otros esperarían a “mañana”.
Pero los Repechinos, como andamos “mal del riego” y encima sin medicación, no nos lo pensamos dos veces y ……..¡¡¡a la caleya, que hace buen día!!!!.

-¿Que está “feo”?......Nada, seguro que en media hora mejora y asoma el sol.

-¿Que está orbayando?......Vá, seguro que ye una nube.

-¿Que el orbayu ya pasó a lluvia?...... Vá, ye una nube pasajera, allí al fondo en el monte se ve un rayín de sol, veréis como para enseguida, vamos para allá.

-¿Que habrá barro en la caleya?..... Nada, seguro que en cuanto subamos un par de trialeras ya salió el sol y ya está todo más seco.

Más o menos estos son los “razonamientos” de un Repechín, así que ya veis que a partir de estos pensamientos, se puede esperar cualquier cosa de estos “locuelos azules” que “apatrullan la caleya”.

Hoy, era un día “especial” para Angelo Motorini y para este “juntaletras”, hoy era el día del bautizo de nuestras “peques”.

Rendidos a la mayoría, cambiamos nuestras monturas por unas “ruedas grandes”.

Yo creo que ambos tuvimos la sensación que siente “el negro del whatsap”, y es que al mirar adelante, “te vienes arriba”, “viendo aquello negro y largo delante de tus piernas”.
Hago "chas" y aparezco a tu lado


Pero enseguida vuelves a la realidad y te das cuenta que es la rueda delantera. Como no podía ser de otra manera, Pelayo era fiel testigo de nuestra nueva aventura.  Tras un día de sol en que aprovechamos para “conocer” a nuestras nuevas compañeras de caleya y hacer algunos ajustes, hoy era el gran día. 



Hoy el “Espíritu Repechín”, volvió a la caleya. No hubo ni una duda, ni un comentario sobre el tiempo, ni una mirada al cielo, hoy se rodaba, o se rodaba. Para empezar nos hicimos “un Bekariu”, nuestro pequeño homenaje para que el Picu del Sol no se olvide de nuestro compañero, que aunque lleve una temporada “de baja”, enseguida nos volverá a deleitar con sus fotos desde la cima.


La niebla se podía cortar con un cuchillo, y no se veía ni para cantar, pero no había problema. 
-¿Dónde vamos?, ¿vamos hacia el bosque de Muño?
-Perfecto, tira.

Como la ley de Murphy siempre se cumple, y mas en las rutas Repechineras, lo que era orbayu, pasó a lluvia, y había que “avivar el ritmo” para que el frío que ya empezaba a llegar a nuestra piel, no llegara a calarnos hasta los huesos. La ruta debía de hacer las delicias a Piragüas, porque era un subir siempre a contracorriente contra el agua que bajaba por el camino.

Unos enormes charcos en la zona alta del bosque pusieron a prueba la talla de nuestras bicis ( si llegamos a llevar las “26”, tenemos que salir nadando seguro). En la bajada, una corcina salió a mirar nuestras bicis, y es que no era para menos. Barro ya tenían bastante, pero lo que le debío extrañar al animal fue la sonrisa y la cara de satisfacción que llevábamos.

-Estos dos ciclistas deben de estar locos, (pensó).
- ¡¡¡Ahh, no, son así, son Repechinos!!!! Ya hacía tiempo que no los veía yo por aquí.

Una bajada y una subida, una subida y otra subida, y estábamos a punto de subir a las antenas de Huerces. Lástima que la subida fuera por el asfalto, pero lo mejor era que volvíamos a ir “rio arriba”.  No nos importaba mucho el agua que soltaban nuestras ruedas, porque ya estábamos calados hasta los huesos por la lluvia y los charcos, y nuestros dientes ya llevaban “castañeteando” media hora.

Huerces y para abajo. ¡¡¡¡Dios cuánta agua tiran estas ruedas!!!!

Tuvimos que bajar con la boca cerrada, porque todo el agua de la carretera subía por un conducto secreto del cuadro hasta nuestra cara.

Una vez abajo hicimos nuestra buena obra del día, ayudando a un paisanín a poner el eslabón rápido en su cadena rota. Después, ya paseín por la senda hasta casa hablando de nuestras sensaciones y buscando una ducha caliente.
¿Cómo se puede volver a casa mojados, llenos de barro, sin sentir los dedos, escupiendo arenilla, mirando a ver si tienes ahí los pies, porque no los sientes y con una sonrisa de oreja a oreja?.
No se puede explicar, solo si eres un Repechín lo entenderás. ¿Te animas a compartir nuestra próxima locura?. Nos vemos en Pelayo. 

Y hasta aquí nuestro particular “bautizo”. 

Ojalá disfrutemos con estas nuevas bicis, por lo menos, lo mismo que disfrutamos con las anteriores, pero sobre todo poder hacerlo con esos “locos azules”, los Repechinos, porque las rutas y las aventuras, las puedo poner en papel, pero las sensaciones de compartir rutas con ellos……eso solo se puede sentir conociéndolos y disfrutando de su compañía.

¡¡Va por vosotros Repechinos ¡!!.



Un saludo a todos WILLY

domingo, 20 de marzo de 2016

LOS AÑOS VAN PASANDO (Y a una velocidad increíble)


Parece que fue ayer que los Reyes me habían traído mi “sueño”, aquella BH Gacela que era la envidia de los amiguetes del barrio, y que llevaba varios años poniendo en mi “carta”.

Eran otros tiempos, y entonces, una bici, para mis “Reyes” era un súper regalazo.
¡¡¡¡Vaya derrapadas que me pegaba yo en la grava del parque ¡!!!!. 

Debió ser por eso que me duró la cubierta de atrás 15 días y “noté” que a mi padre no le hizo mucha gracia ir a comprarme otra.
Después llegó la moda del trialsin, y ahí estaba yo con otra BH subiendo a los bordillos y a los bancos del parque y haciéndome creer que era Superman.

Lo que pasa es que tras “un par de aterrizajes” con “poco” control, que se saldaron con unos pantalones con unos “sietes” que no gustaron mucho a mi madre ( me lo dejó bien claro “dándome calor con la zapatilla en la “retaguardia”), ví que los equilibrios no eran lo mío.

Creo que aquí debí ver que mi técnica sobre la bici era nula, pero no hice caso y seguí con las bicis.

Otra BH, una América , fue mi primera Btt. 
¡¡¡Pedazo de maquinón ¡!!! Ruedas de 26, y un montón de piñones harían que subiera por las paredes. Era el “no va más”.
Creía que nunca podría tener una bici mejor, y hasta la “tuneé” yo, cambiándole las manetas y los frenos por otras moradas (que molaban mucho más), y poniéndole una “gorila” en los frenos, para que “no sufriera loa horquilla”, ( o para eso me dijeron que servía, la verdad es que yo lo puse porque me hacía juego con las manetas) y poniéndole unos “cuernos” para poder agarrar mejor cuando subiera con ella al “Himalaya” ( por lo menos).

Bueno, no llegué tan lejos, exactamente hasta La Ñora.

Un día, limpiándola, empecé a pensar……(“ con estos tacos en las ruedas, este montón de piñones, seguro que me meto por caleyas y barro y no tengo ni un problema”).

Barro cojí un montón, pero también un pincho que se alojó en la rueda delantera y me hizo volver hasta El Llano andando (yo pensaba que aquellas ruedazas eran “in-pinchables”, y por eso no se me ocurrió llevar ni cámaras ni parches ni nada).

De todas formas no creo que hubiera sabido repararlo (más o menos como ahora).

Pero era un “chavalín” y no me paraba nada, seguro que si montara en una escoba, hubiera llegado a casa sin despeinarme.

Ahora que recuerdo, ¡¡¡ Si hasta le cambié yo la horquilla ¡!! ( después de doblar la original en una “galleta” bastante gorda), ( otra advertencia del “Altísimo”, de que la técnica no era lo mío, pero hice oídos sordos. jejejejeje
Aquella bici aún está en mis manos, y la llevo en la autocaravana para rodar por los pueblos o ciudades a las que vamos, pero ahora, barro, pisa más bien poco.
La “mili” y un “parón obligatorio”, dejaron a mi compañera cogiendo polvo en el trastero.
Compré mi primer coche y luego una moto, y la bici seguía en el trastero. Nunca encontraba el momento para volver a pedalear.
Cuando era un chavalete, lo que más me preocupaba era ir al Jardín al Giovanny o al Tik, y ni se me pasaba por la cabeza madrugar un día para ir a andar en bici.
Hasta que cumplí los 40, y Cova me regaló …….¡¡Una bici, una Atakk azul y amarilla!!!

¡¡¡Que pedazo de bici, si hasta tenía “amortiguación” delante!!!
Esta sí que era la “máquina definitiva”, pensé.
De la noche a la mañana encontré tiempo para andar en bici, y empecé a disfrutar de los “falsos llanos”. 

Hasta hice el Camino de Santiago. Aún me entra la risa recordando ese viaje. Que aventura de ruta.
Junto con Luis, el del Cruce, hicimos una peregrinación inolvidable. Nunca creí que nos pudiera llover tanto encima. Ni gore tex, ni windstopper, ni rollos a la vela.

Bolsas del Carrefur en las manos y los pies, y por dentro, guantes de los de la obra, para mantener las manos calientes. ¡¿Quién dijo miedo?!
Llevar a Cova de “coche de apoyo”, nos salvó la vida, sino, no lo contamos, seguro.

Bueno, que se me va la olla, volvamos a Gijón.
En ese tiempo, conocí a uno que me presentó a los Repechinos, Javi “el crack” y empecé a salir con ellos. Ahora que lo pienso, Javi no salió nunca con nosotros, menuda encerrona me preparó. jejejeje
Aún recuerdo como si fuera hoy mi primera subida por los túneles de Deva. Aquellos tíos subían sin inmutarse y hasta hablando, y yo iba más doblado que una alcayata encima de mi “maquinona”, esos si que eran Supermanes, creía.
Anduve una temporada “suavizándome” con aquellos locos, y ya no dejé más la bici abandonada.
Empecé a buscar algo mejor, no sé si porque mi bici no era muy buena, si porque ya buscaba otra o porque veía que para andar con aquella gente había que “dar un paso adelante”.
Llegó mi Orbea Master, ¡¡¡Esta si que era una maquinona!!!! , Tenía ¡¡¡9 Piñones ¡!!, vaya pasada.
Con esta ya estaba “un poco más cerca” de mis compis, y ya las caleyas cercanas eran terreno conocido en las salidas dominicales.
 Daba igual que lloviera o hiciera frío, el domingo era casi “sagrado”, y la grupeta salía de Pelayo puntual.

Los kilómetros y las rutas iban pasando, y había que volver a cambiar la bici. 

Lo que no tengo claro es porqué. Si porque yo iba a mejor y la bici me quedaba “corta”, o porque yo empezaba a “decaer” y para seguir “donde estaba”, necesitaba una bici mejor tras la que “esconderme”?

Otra bici, y esta…… si que era el no va más. 
¡¡¡¡ 10 piñones y San 36 ¡!!!!.  
 Tenía XT y ¡¡Hasta una Rock Shock!!! ( no tenía ni pu…a idea de lo que era aquello, pero todo el mundo decía que era algo muy bueno).
La verdad es que esta bici, también me dio buenísimos momentos, disfruté como un enano con ella y con los Repechinos. 
La vida seguía, unos Repechinos llegaban, otros se iban, algunos continuábamos, pero las salidas con los compañeros continuaron (y continúan) siendo una pasada, como las del primer día. 
Unos primero, y otros después, todo el mundo cambiaba también sus bicis, era un no parar, aunque sigo sin saber si la cambiaban para mejorar o lo hacían como yo, para……. Jejejjee
Todo el mundo mejoraba, y decía que era porque entrenaban con “la flaca” por semana y así se cogía “mucho fondo”.
Yo , ni idea lo que era eso, yo ya creía que estaba en “el fondo del fondo”, no creía que pudiera ir más abajo, así que como con una depilación laser, me “regalaron” una bici de carretera, y ahí que me ví metido en el “lado oscuro”.
Lo que me temía, mejorar, no se si mejoré algo, pero la ilusión por la bici seguía intacta.
Un pequeño parón “por prescripción médica” dejó mis bicis en la oscuridad del trastero, y casi quedan allí indefinidamente, pero el sol volvió a salir y la ilusión por las trialeras y las rutas de ¡¡¡100 km!!! con la flaca volvieron a acompañarme.

Y así, pin pan, pin pan, pin pan, estamos en el día de hoy. 
Otra vez a cambiar la bici. Esta si que es “la bomba”, lo más de lo más. Un pedazo de ruedas, de flipar, de “29”, XT por todos los sitios que mires y…..¡¡¡¡ 11 piñones y “solo” dos platos!!!

Esta ya ye una bici de “Pro”, nunca tuve algo así, ( eso ya lo dije antes, ¿no?). No sé si dejarla en el trastero o meterla en la habitación (Cova dice que mejor bajo yo a dormir al trastero).
Ahora si que ya creo que esta es la “bici definitiva”, aún no he dado una pedalada con ella, pero espero que me acompañe muchas rutas y muchos kilómetros con mis buenos amigos.
¿Cuál será la próxima?, porque espero que haya una próxima, ¿será una eléctrica?, 
¿Quién sabe lo que nos deparará el futuro?, solo espero poder seguir disfrutándola con esos locos Repechinos.
Un saludo a todos

WILLY

lunes, 22 de febrero de 2016

LOS “REPE-SIDRINOS”

¿Qué es un Repechín rodando por Nava, la Villa de la Sidra?, Pues un Repe-sidrín.

Hace tiempo que tenía ganas de “darle calor a las bielas” por la zona de mi pueblo, Nava, y gracias a la ayuda de mis compañeros, ayer lo conseguí.
Quería que conocieran un poco los “falsos llanos” que por allí tenemos (aunque la verdad es que no los recordaba tan “pindios”, será porque los suelo hacer con el todo terreno) y creo que les gustaron bastante.
Me queda la espina clavada de que la niebla no dejó a mis compañeros disfrutar del precioso paisaje que allí hay, pero por otro lado, ya tenemos escusa para repetir la ruta otro día.
Trasmi, Turonman, Yeloquehay, Lynux y yo, madrugamos un poco el domingo ( bueno Lynux no madrugó tanto, dijo que no “programó” bien el despertador del móvil y por eso se le pegaron las sábanas. ¡Estamos arreglados con estos informáticos ¡!!) y nos dirigimos a Nava.
La verdad es que no entiendo como estos Repechinos acudieron a una ruta que yo proponía, sabedores que me pierdo hasta en el pasillo de mi casa.
Viendo esto, creo que si abro la inscripción a un cursillo de mecánica de bicis también tendré “alumnos” jejejejejeje.
Desde una idea de una ruta que yo tenía y gracias a los “dominadores de internet”, que fueron “puliendo” la idea primera, conseguimos una ruta muy chula.

Saliendo de Nava, y tras una pequeña visita “cultural” por pequeñas aldeas cercanas y por el famoso Molín de Fraynoquiso, empezamos a subir “un poco” hacia la Collada de Maza. 
En cuanto ganamos algo de altura, la niebla ya nos acompañó y no nos dio tregua. Casi no vemos ni el depósito del agua de la cima.


Como no estaba para “darse un baño”, decidimos seguir ruta, y entrando en el concejo de Infiesto, disfrutamos de unas caleyas bastante técnicas, con barro y bastante agua. 
Las primeras casas de Les Cuerries fueron testigos de una pequeña avería, se me aflojó una “herradura” y Yeloquehay, el “ferreru”, tuvo que ponerse manos a la obra para que pudiera seguir ruta.

Solucionado el problema, otra “entretenida” subidina donde la niebla nos dio un poco de tregua nos alegró un poco el día y disfrutamos como enanos de un paisaje sin igual (bueno, como cualquiera de los que tenemos en Asturias).


Otro sube y baja por Infiesto, nos llevó a disfrutar de la visión de unas cabañas que bien podían ser de un valle de Suiza, y tras recuperar fuerzas, una laaaaaaaarga subida, nos llevaría hasta el alto de la Llama.
Allí vimos a mis compañeros de caza, que nos animaron a pedalear monte a través para ayudarlos a escorrer a los venados.
Ante la cercanía del bar de Les Praeres, donde nos esperaban unas cervezas bien frías y unas tapas de queso y embutido de la zona, no nos lo pensamos un minuto y salimos haciendo un caballito en dirección al bar.
La cuesta se suavizaba, pero siempre seguía picando hacia arriba, y el pobre Lynux ya hacía tiempo que “andaba en reserva”, pero un claro en mitad de la niebla nos dejó ver nuestra meta y eso animó a nuestro compañero a dar su último esfuerzo.



Fotos con “Bonita”, la venada que nos dio la bienvenida, unas cervezas y un poco de embutido nos hicieron recuperar fuerzas y “venirnos arriba”, y si no fuera porque se nos hacía tarde, hubiéramos hecho otro par de “falsos llanos”.




Ya solo nos quedaba bajar hacia el Puente de Prá, cruzar un puente y “atacar” la última “tachuela” del día, que nos llevaba a Piloñeta, y desde este pequeño pueblo donde se hizo un casting para la serie “Doctor Mateo”, llegar de nuevo a nuestro punto de salida sería pan comido.
Un buen lavado en la gasolinera para tener las bicis listas para la próxima ruta y punto final a nuestra ruta de hoy.
Yo quedé encantado con la ruta, y mirando la cara de mis compañeros, creo que ellos también.
Como siempre, mientras pedaleábamos juntos, me imaginaba lo que cada uno iría pensando.
Uno diría: “ Está bien esta ruta que nos preparó Willy, pero cuando llegue tengo que engrasar rodamientos y ajustar el eje pedalier”.

Otro iría pensando : “ Gracias Willy, estoy cargando las baterías a tope, y la verdad es que lo necesitaba”.
Otro pensaba:” No está nada mal esta ruta por Nava, no conocía esta zona, y para descansar de mi ruta de ayer, no están mal estos “falsos llanos”.
Otro de los participantes debía pensar : “ ¡¡¡Puto Willy ¡!!!, me está matando con esta ruta, Si los del Soplao vieran estas cuestas, lo hacían en Nava en vez de en Cantabria ¿Qué pensará que estamos preparando un Ironman para la semana que viene?
Yo por mi parte quedé encantado con su compañía, como siempre es un placer rodar con esta gente, son unos cracks.


Gracias por todo, y un saludo WILLY

miércoles, 17 de febrero de 2016

CONVOCATORIA FARTURA REPECHINERA 2













Estimados amigos Repechinos,
aquí estamos tal y como prometimos


Hay lista final de Fartones
Para comer del Jabalí hasta los pezuñones


28 asistentes seremos
El dia 28 nos veremos


En el Club Maritimo será el banquete
Que alguno lleve un tupper, que promete….


14:15 hora de la quedada
Los que salgan en bici, por favor con la cara lavada


Mas detalles por Wasap iremos dando
Mientras Willy del congelador el bicho va sacando


Y como siempre decimos que en las caleyas nos vemos
El dia 28, con mas motivo, a las 9 en Pelayo, allí estaremos!!

domingo, 14 de febrero de 2016

LA CALEYA ES MI GIMNASIO ( Y MI SPA)

En nuestra salida de hoy, recordé el programa de El Método Osmín, que era aquel tío que estaba “medio” majareta y entrenaba a la gente por la calle aprovechando cualquier mobiliario urbano para hacer ejercicios.


Y me vino a la cabeza que se parecía mucho a un Repechín, está “bastante” tocado de la azotea, cualquier obstáculo le viene bien para un “pequeño esfuerzo extra” y nunca dice no a un “ultimo” ejercicio.

Hoy, Trasmi, Piraguas, Motores, Yeloquehay y Willy por los Repechinos, compartimos ruta con los Cabranes Team Boys, Fabio, Orlando, Paco y Jose Antonio.

El tiempo nos dio una pequeña tregua, tras el “diluvio” de la noche anterior, pero lo que nos acompañó todo el día, fue un viento fuerte, que hizo bueno el dicho de : “ En bici, lo único que nunca de dará por el culo, es el viento, que siempre te dará de cara”.

Había dudas de cuál sería la ruta a seguir, y como el frío empezaba a calar nuestra ropa, enseguida puse mi media neurona a trabajar y ya nos dirigíamos al Muselín, para “ver como estaba el hormigón” de la Cuesta del Tiro.

Una pequeña variante también hormigonada nos llevó al alto, y en cuatro pedaladas más, visitábamos la antigua perrera.

Viento y charcos de los de ponernos el neopreno nos acompañaron en el Monte Areo.
La idea primera era hacer una “clásica de los Repechinos”, y tras tomar un tentempié nos encaminamos a bajar por la trialera de las abejas hasta la zona de Trasona.

En ese momento nos encontramos con Chema y un compañero que se dirigían a la zona de Ruedes.


Al empezar a bajar hacia Trasona, nuestra suerte empezó a cambiar, y mucho.

La ocalitera estaba toda cortada, aún estaban pelando y apilando la madera, pero eso no nos echó atrás ( Chema y su compañero dieron media vuelta, tomando la opción más cuerda y lógica de bajar por la cuesta hormigonada).


Pero el “gen Repechín” salió a relucir nuevamente haciéndonos “tirar palante” y haciéndonos ver que la palabra “retroceder” no está en nuestro vocabulario.

Circular por encima de troncos y ramas, no se nos da muy bien, pero seguimos sin importarnos. El resultado fue que nos encontramos bajando por el cortafuegos sin arneses ni crampones.

Decididamente, las calas no se sujetan muy bien en el barro y la tierra suelta.

Como no había vuelta atrás, seguimos, ya que los “técnicos del gps” veían un camino…..”mas adelante”.



Una vez encontrado, volvimos a pedalear y tras un pequeño rodeo por el embalse, Piraguas y Fabio volvieron a casa ( buena decisión), y el resto, “buscamos un camino que había allí entre los árboles”.

Los enormes charcos del camino, debieron de habernos hecho entrar en razón, y buscar otra ruta, pero no, ¿Quién dijo miedo?, un poco de agua y un poco de barro no nos iban a “acongojar”.

Los charcos cada vez eran mayores y en alguno casi tenemos que coger el ferry para cruzarlo, pero “yo creo que un poco por la orilla, un poco por la rodera, podremos llegar al otro lado”.

Tira, tira y tira, y el barro cada vez era mayor. Ciclable, lo que se dice ciclable, no era la ruta, pero impasibles al desánimo, seguíamos adelante.


El barro ya hacía tiempo que tapaba nuestro calzado, y el marrón era el color que casi llegaba a nuestras rodillas. Seguíamos y seguíamos. El agua y el barro hacían ventosa y nos hacían muy difícil sacar los pies de los charcos, pero aquí empecé a pensar en el Método Osmín, “ vamos a hacer un poco de pierna, un poco de femoral, y un poco de gemelo”.

También vamos haciendo un poco de “brazo”, de tanto empujar la bici. “Ahora un poco de hombro, una serie de bíceps para sacar la bici del barro por vigésima vez y otra serie de glúteos empujando la bici.

Tras más de media hora en el barro (más que entrenando en bici parecía que íbamos a preparar una lucha en el barro), llegamos a donde esperábamos , el camino no tenía salida.

En mitad de una ocalitera recién cortada, con un rio que llevaba más agua que el Sil en la Riboira Sacra y que nos separaba de la autopista, dejamos las bicis y buscamos una salida. La única posible era algún paso de jabalíes, pero no muy ciclable.

Plan B. Monte arriba, por las rodadas de los tractores que sacaron la madera, haber si hay alguna salida.


Nueva sesión de “glúteos”, apretando el culo y un poco de “hombro” para portear las bicis, nos hicieron llegar a la zona alta, pero solo para ver las vistas, porque de salida……..nada.

Plan C. Volvemos por donde vinimos. Un poco más de agua, un poco mucho de barro que nos llegaba más arriba del pedalier y miedo a poder perder los zapatos al tirar para arriba tras cada paso nos llevaron a volver al mismo sitio donde estábamos una hora antes. Eso sí, “hidratados a tope, y con una sesión de barro terapéutico, que nos hubiera valido una pasta en cualquier Spa “.

Ruedas, pedales, cadenas, zapatos, pantalones y platos teñidos de color marrón y chorreando agua eran la tónica general.

Los desviadores habían desaparecido bajo unos pegotes enormes de barro. Las calas brillaban por su ausencia, y mal que bien, llegamos a la civilización, una pequeña fuente nos prestó su agua para volver a ponernos “un poco decentes y ciclables”.

Motores tomó otra buena decisión “yo voy por lo conocido para casa, que si sigo con vosotros no llego ni para la cena”.

Después, ya solo nos quedaban “tres o cuatro” falsos llanos, una visita a Veranes y a Pinzales y otra “subidina” de las de hormigón nos llevaría a tener una buena visión de la autopista a Oviedo.

Dimos un pequeño paseo por Porceyo pero la visión de unos negros nubarrones que auguraban agua nos hicieron “marcarnos unas series rápidas de cardio”, hasta llegar a la senda, y una vez allí, un sprint a bloque hasta Santa Bárbara, acompañado por un poco de orbayu para que llegáramos frescos a casa, hicieron que la visita al túnel de lavado de la gasolinera fuera parada obligatoria si queríamos que nos dejaran entrar en casa.

Y así, amigos terminamos nuestra “Repechín Master Clas Gym” de hoy, anímate, tenemos clases semanales y sobre todo “GRATIS”.

Nos vemos en la próxima “clase”.



Un saludo a todos WILLY