Hoy, ante la ausencia de los gatos Silvestre ( El Sargento Playu), y el
Viejo Jinks ( Turonman), el resto de la fauna ratonil-repechinera, decidimos
hacer una salida un poco … folclórica y vermutera.
La verdad que no nos salió tan de cachondeo como esperábamos, porque
como veis en las fotos, yo creo que nos salimos del país ante la vista de la
fauna que nos encontrábamos en nuestro camino.
Janjun, Jandrín, Yeloqhay, Trasmi, Trancas, Piti, Cortés, Tellu y Willy,
(Pitxi, Dixi, Stuart Little, Speddy Gonzalez,…) fueron la cuadrilla que
lucharon por llegar al alto del Rokefort (Fariu), en primera posición.
La trialera del camping (alto del Caserío, me fío), fue la primera
tachuela del día. Ya calentitos y fundidos cual loncha de queso en un sándwich
mixto, subimos el Curviellu por detrás, (alto del Requesón).
La zona de las áreas recreativas fue nuestro punto de
avituallamiento, afilando nuestros
incisivos, dimos cuenta de un buen
surtido de quesos asturianos y barritas energéticas de queso de gruyere.
Tapados los “agujeros” de nuestros estómagos, y limpios nuestros
bigotes, decidimos “tirar todo de frente” y atacar el alto del Rokefort (Fariu)
por su parte…menos fácil.
Llegamos arriba y parecía que estábamos en una foundee por el calor que
hacía (o eso al menos me parecía a mí).
Bajada por la trialera del Gamoneu (junto a la caseta del guarda). Un
descenso muy entretenido, aunque más que disfrutarlo, lo íbamos adivinando a
cada metro, porque la vegetación había crecido bastante.
Una vez en el asfalto, tiramos hacia el Alto del Quesu de los Beyos ( la Collada) . Aquí fue donde de verdad empezó la fiesta ratoneril, porque en vez de subir hacia La Cuesta de la Vaca ni hacia el Monumento a los bomberos, decidimos tirar por el asfalto.
A las primeras pedaladas ya “picaba la camiseta” a más de uno y se
empezó a fraguar una descenso que en nada tenía que envidiar al que hacemos
desde Covadonga hasta el polideportivo de Cangas de Onis.
Plato grande, piñón pequeño y a “apretar el culo” hasta llegar a la
senda de la Camocha.
Y esta fue nuestra escapada de hoy, corta pero intensa, pero como
siempre no exenta de buenas pedaladas, aunque hoy, más de uno llegamos a casa pensando “es imposible
que guiándonos Trancas, no nos hayamos metido en ningún barrizal hasta el
manillar.”
WILLY












































