Mostrando entradas con la etiqueta Bici de montaña - Trancas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bici de montaña - Trancas. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de diciembre de 2013

La ruta de Palermo (También la Suprema)



Muy temprano el domingo y con pocos grados sobre cero, nos encaminamos en dirección a Tapia en donde nos esperaba metido en la cama el sargento playu.
En el coche de Turonman íbamos Ylqh, el propio Turonman a los mandos de la nave, y el escribiente, trancas. He de reconocer que ha sido uno de los viajes más tranquilos que he tenido con la bici, pues todavía recordamos un viaje a Lugo con un remolque, en fín…
Antes de llegar a la gasolinera del Montico a repostar, el otro coche que nos acompañaba en la expedición a tierras quasiceltas, Charlinos y Desde´lPico, tuvo que parar a colocar bien el remolque y debo confesar que sólo fue el principio del mal fario que persiguió a charlinos durante toda la ruta.
A mitad de trayecto nos llamó el Playu, con voz entrecortada se sabía que aún estaba en la alcoba, el viejo truhán nos pregunto que donde estábamos para saber si debía salir del calor de la cama.
A las diez más o menos estábamos preparándonos para emprender la ruta, cuando Charlinos se percato de que no venia acompañado de sus botas con las correspondientes calas, dios, y ahora ¿qué hacer?, pues con un par de bemoles realizó toda la ruta de principio a fin con unas zapatillas deportivas, también llamadas playeros, conclusión para la próxima ruta vendrá con alpargatas.

Comenzamos la ruta que nos llevaría desde Tapia hasta A Caridad, bordeando la costa, y viendo un paisaje maravilloso que el día no desmerecía. El primer rincón de interés eran unas lagunas en las que los romanos habían encontrado oro, manda cojones. Como comentábamos era muy similar a la ruta de la marañuela, si bien la altura de los acantilados era más pequeña, lo que nos permitía contemplar mejor la belleza del litoral asturiano. La ruta comenzó siendo un poco picante que si en la laguna vimos una polla en el agua, y el súmmum fue cuando vimos a una mujer salir de su casa, en la que rezaba la follada, creo que nos dio corte a todos y no nos sacamos una foto, pero si hubiese venido Kike de la jungla seguro que tendríamos un recuerdo fotográfico.




Tras un sinfín de subidas y bajadas y escasamente 400 metros de desnivel acumulado comenzamos la verdadera ruta del Franco.
Salimos de A Caridad, en donde vimos en cine de la época en que reinó carolo, y que la última película que emitieron fue muda y en blanco y negro. Pasamos por encima de la autopista y nos adentramos en un paisaje totalmente distinto más parecido a nuestras rutas habituales, aunque la altura máxima era poco superior a los 400 metros.
El entorno era bastante inhóspito, y muchos pueblos no pasamos,  y de los nombres, prefiero no mentarlos no vaya a meter la pata. Lo que si estoy seguro es que no encontramos el pueblo de Motores.  

 En un sube y baja charlinos quien si no, se quedó con las pastillas del freno de adelante en la mano, y tuvimos que hacer de Manny, y ponerle un alambre que encontramos para retenerlas, bueno tuvieron la feliz idea porque si es por mi, creo que vuelvo sin pastillas.


Más o menos a la una decidimos comer en un alto en lo que parecía una explanada de algún centro cultural.
Una vez realizada la correspondiente siesta, los cojones de mahoma que son de goma, nos veíamos pasando por un río, en el que particularmente hice pie, y casi un largo, dios que fría estaba y eso que llevaba escarpines y guantes waterproff, pero ni con esas. Alguno se libró como el Playu y Ylqh, pero la mayoría llevamos algún miembro de nuestro cuerpo congelado. Vamos la situación idílica para hacer bien una digestión.





Llego el gran repecho, madre mía como patinaba, y eran las tres de la tarde y aún había hielo.
Bajamos como tiros, a un valle en donde turonman se saco una foto entre la niebla, y es que el campo estaba blanco y algunos pensamos que se trataba de un río, pues con el reflejo del sol talmente lo parecía.


Nueva subidita para quitar el calor, 400 metros de cota máxima pero que cuatrocientos metros, había que retorcer la biela, y nos dirigimos a un parque eólico, para ver más de cerca los molinos



Ya tocaba regresar y sólo pensábamos en la pastelería prometida por el Playu, Palermo delicatesem, bautizada por Ylqh en la ruta como la Suprema.




Llegamos en un visto y no visto A Caridad, y por carretera para Tapia.
Por fin, y con el objetivo cumplido, pudimos degustar un chocolate calentito con una palmera por gentileza del Sargento Playu.


Charlinos aprovecho para traerle a la santa una docena de pasteles, para ver si le traía algo más de suerte, pero creo que no fue así, porque por el camino tuvo problemas con el remolque de las bicis y con el agua del limpia que cristalizó y según palabras de Desde´lpico no se veía un pijo, espero que haya ido mejor en casa.
Buena ruta y mejor compañía, con un anfitrión de excepción.

Vídeo grabado y editado por YLQH

domingo, 10 de marzo de 2013

RUTA DE LA MARAÑUELA


Sábado 7.30 de la mañana, despierto y dispuesto a preparar un día lleno de sensaciones. Bocadillos preparados, mochila con agua abundante y bicicleta en perfecto estado. Piernas aparentemente en forma, así que todo listo para ir a Pelayo.
Turonman, Pedro Tx, Sargento Playu, Manny y Trancas -el escribiente-, partimos en dirección a Cuatro Caminos para unirnos con el resto del grupo.
Allí nos esperaban Peter Stone, nuestra más fiel seguidora Tuya´s mother, YLQH, Yermano, Pepe, Jandrinweb, y como siempre, aunque nos puso un watts a las seis y media de la mañana, tuvimos que esperar por Piti, pero no fue el último en llegar. Janjun le superó esta vez.

El día estaba formidable aunque con frío, no podía ser de otra forma en invierno (+4ºc), comenzamos la ruta y el quebradero de cabeza para Pedro tx, que ya comenzó a tener problemas de inflado en sus ruedas de 29”; la semana anterior, les había colocado cámara con moco, y unas radiografías como protección pero a la postre no fue suficiente.
Nos metimos por debajo del Puente de Veriña, y giramos por la carretera de Prendes. En este punto, el Sargento Playu hizo una excursión por el asfalto con la inestimable colaboración de Peter Stone. Chapa y pintura en apariencia, pero su codo maltrecho se hinchó más de lo aconsejable.
La ruta iba a estar en apariencia bastante húmeda, y al principio la secuencia de barro, agua y charcos fue exagerada, hasta el punto de decir que ganas teníamos que terminara el tramo malo, qué ilusos ya tal como nos indicaban los prados encharcados, el barro nos acompañó toda la ruta.
 He de poner de manifiesto que Manny no dijo nada e incluso no hizo acopio de su ya famoso “esto es absurdo”, se limitó a callar y a caminar o andar en bici, cómo hemos cambiado!.




Y en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos en Trasona. Acogía una prueba de piragüismo, y el Sargento Playu aprovechó para entrar en el bar y pedir un poco de hielo. Le dieron una malla para poder colocar el hielo correctamente, y con algo de esfuerzo -en un principio no se lo querían dar-, consiguió que le pusieran un antiinflamatorio.
En el embalse había bastante gente y alguna corriendo que hizo las delicias de más de un repechín. Alguno quiso cambiar las rutas domingueras para ir hasta Trasona, no digo más.
Llegamos a Avilés y a Jandrinweb se le cayó el porta-herramientas, un poco de tiempo y unas cuantas bridas más tarde, solucionado.
Vimos una de las muchas vistas maravillosas de la ruta en la entrada de la ría al mar. Había un barco de gran tonelaje entrando en la ría, tirado por dos remolcadores. 
Peter, le comentó a Tx si quería unos walkis para escuchar las conversaciones del tráfico mercante, alucino, otros peinan bombillas.
A partir de aquí comenzó lo bonito de la ruta, seguir toda la costa, pasar un sinfín de playas, llegar a Cabo Peñas donde comimos para finalizar la ruta en Gijón.
Creo que fue en Xagó donde la rueda trasera de Tx dijo basta, bueno más bien su cámara -tuvo que cambiarla-, su rueda delantera también le dio algún problema, aunque menor.
Ya con ganas de llegar al Cabo Peñas, con viento en contra, que junto con el frío, ya nos acompañaría toda la ruta. Sube y baja, cruzando prados y siguiendo el sendero.















  

Eran las dos y estábamos comiendo, qué ganas madre mía!. Había un gato, ya conocido del año pasado que se apuntó a la comilona, un coffee y pa´Luanco, eso sí, por el monte siguiendo el litoral, barro y más barro… vaya ganas que teníamos después de comer!.





El track falló más de una vez, y seguimos las indicaciones de Pepe, alguno me dijo que me superaba en orientación.












  





Llegamos a Bañugues, o eso creo, y no nos quedo más narices que atravesar la playa, pues faltaba el puente, y cruzar el río, aunque Pepe y Janjun nos dijeron que no llevaba agua apenas, menos mal. Eso sí, el entorno idílico.
Llegamos a Luanco, compramos Marañuelas, comimos unos pastelillos, el Sargento Playu pidió un coffee, y el Real Madrid-Barcelona iban 1-1.


  


Pedaleamos hacia Candás con bastante viento y prados embarrados, cualquier repecho parecía el Everest. 











Atravesamos Candás y por el puerto fuimos hacia Perlora, vaya pena de poblado, la verdad es que se está cayendo a pedazos, ciudad de vacaciones… , una ilusión no conseguida.
La ruta costera que va desde Perlora hasta Gijón tenía algún tramo cerrado por el desprendimiento de rocas.



Nos agarramos los machos y fuimos pasando de uno en uno por fuera de la barandilla, con el acantilado cercano cualquier error se pagaba, no era para tomarlo a la ligera por mucho humor que tuviéramos.

Ya en Aboño, intentamos pasar por el túnel hacía el Musel, no hicimos caso de las advertencias de Peter Stone que nos decía que estaba cerrado, ya sabéis, hasta que no lo vemos no nos lo creemos.
A partir de aquí con el cansancio acumulado y con ninguna gana de subir un repechín más, entramos en la zona portuaria, haciendo caso omiso de las indicaciones que nos impedían la entrada y de las recomendaciones hechas por el personal del puerto. El resultado fue que poco después nos paro la policía portuaria, muy maja, que nos entendió perfectamente, y nos dejó pisar las instalaciones, gracias a dios.
Eran las siete de la tarde y estábamos lavando las bicis y recordando las historias de un día cargado de sensaciones positivas. Hasta la próxima aventura en la que esperemos que el terreno esté menos húmedo y suba un poco la temperatura, aunque si no, da lo mismo porque ya nos encargaremos nosotros de caldear el ambiente.


Creo que hubo tres individuos que pilló la poli haciendo eses con sus bicis cerca del hipercor, al parecer rompieron el alcoholímetro,  consecuencias de los litros de cebada al finalizar la ruta, puro rumor pues no lo hemos visto.