lunes, 16 de septiembre de 2013

REPECHINOS SOLIDARIOS


El pasado sábado, un grupo de Repechinos, decidimos colaborar en una acción solidaria. En las Fiestas de Guimarán, había una marcha de BTT con el fin de recaudar fondos para una asociación de niños con cáncer.
Pedro y Piti Stone, JandrinWeb, Janjun, Yermano, Mani, Lynux y yo, fuimos los que nos animamos a darle a la biela por una buena causa.
También había una “fila cero” donde podías ingresar tu donativo para colaborar con la causa. Aquí, el Sargento y Turonman dejaron su granito de arena ( no sé si alguien más).
El día empezaba fresquito, y yo había quedado con Mani para salir juntos desde la Guía. Yo ya iba un poco acojonado, porque habíamos quedado en 4 Caminos con el resto de la banda, y Mani decía que con 10 ó 15 minutos teníamos de sobra para llegar.
Viendo que se le habían pegado las sábanas y a la hora elegida no estaba allí, me marché. Si hubiera esperado un par  de minutos más, habríamos ido juntos.
Como se me hacía tarde, llamé a Jandrín, para ver donde era la salida, y la contestación:
¡¡¡Puf!!! Pa donde Candás, pero antes de llegar, no lo se bien.
Vale, esperarme en 4 caminos, que llego un poco tarde, fue mi respuesta.
No, yo voy en coche.
Mecaguen toloquesemenea ( pensé yo), ¿ahora pa donde voy?  Voy a llamar a Janjun
No, no lo llames que no va, tiene a la niña mala.
¡¡¡¡BINGO!!!! Aquí toy solu, y no se a donde tengo que ir.
Voy a llamar a Pedro. ( telefono apagado)

Solo me quedaba llamar a Lynux, y claro, como le debía el dinero de la inscripción, me cogió el teléfono a la primera.
Oye, esperarme 5 minutos, que ya llego
Ok.
Apreté Tololo que pude porque pensé que íbamos a llegar tarde por mi culpa, pero a medida que llegaba a La Escalerona, veía que no iba “tan mal de tiempo”, así que levanté un poco el pié.
Justo en ese momento, me anima alguien desde la acera y yo pienso, ¿Qué le pasará a este borracho?, y enseguida me doy cuenta que era Desdlpicu que iba de paseo ( menos mal que no me leyó la mente).
Ya en 4 Caminos, nos juntamos todos y salimos rodando tranquilamente hasta el prao de la fiesta en Guimarán.
Al pasar junto a la térmica de Veriña, tuvimos el momento simpático del día. Nos juntamos con otros compañeros del pedal, pero estos con sus flacas, y uno me comentó:
-¡¡¡Haber si escribes una buena crónica, que hoy merece la pena!!

Venga, escribe una guapa, que os sigo en vuestras andanzas por esas caleyas de Dios.
Y yo que creía que ya nadie leía las crónicas en el blog….
Una sonrisa general y seguimos tranquilamente.
Como esto de las redes sociales gana adeptos a pasos agigantados, ya creía que todo el mundo había abandonado los blogs y estaban en el wasap, line y similares.
La verdad es que todo el mundo que iba a la ruta, se desplazaba en coche, menos nosotros que con la crisis no teníamos para gasolina, que sino….
Una vez en el prado de la fiesta, llegó Jandrín, en coche, y Janjun, que tenía que volver en cuanto acabara la ruta a casa.
Allí coincidimos con varios amigos, entre ellos, algunos Pelayinos, entre los que estaba, como no, Tino, todos dispuestos a pasar un buen rato subiendo y bajando al Monte Areo.
A las once y cuarto, equipados con dorsal y chip, salimos a rodar.
Una primera zona bastante llana, nos llevaba a lo que supongo era el antiguo trazado del tren, y tras unos kilómetros una pequeña subida nos dejaría a los pies del Monte Areo, que aunque ya es muy conocido para casi todos nosotros, siempre puedes aprender alguna variante entretenida, una subidina interesante y otra bajada que no habías hecho nunca.
El recorrido era de unos 20 km, que debíamos de hacer dos veces.







No era excesivamente duro, pero como siempre que te ponen un chip, “nos cambia el chip”, nadie quería quedarse atrás y el ritmo era alegre.
Alguna zona de trialera desconocida donde vimos peligrar nuestro bien más preciado ( el maillot de Repechín) si hacíamos un Andariegu, puso a prueba nuestra técnica, y retorciéndonos como merucos, llegamos sin que los fotógrafos de las zonas nos pudieran inmortalizar en tan comprometida situación.


Había un par de zonas de bajada un poco complicadas, sobre todo la llamada  Bajada del Pipas, que tenía más barro que la bañera de un jabalí.
Aquí, Lynux no pudo sucumbir a la tentación de probar las propiedades terapeuticas del barro, creo que hasta en dos ocasiones.

Tras la primera pasada por el prado de la fiesta, me comentan que bastante gente abandonó, pero nosotros seguimos divirtiéndonos.
La mayor parte de la ruta, Lynux y yo la hicimos juntos, y tras pasar por la bajadita donde Turonman marcó la zona “a sangre y fuego”, en el siguiente falso llano, nos encontramos a Yermano, que había rajado la cubierta trasera.

Quedamos acompañándole (más que ayudándole) a reparar la avería, que se complicó bastante, primero para quitar el obús de la llanta sin cámara, y luego para meter la cubierta en la cámara, era imposible, yo creo que había encojido la cubierta o se había dilatado la llanta. ¡¡¡Como echamos de menos a Turonman y sus herramientas y a Mani y su técnica en reparaciones ¡!!
El tiempo pasaba, pero solo nos adelantaron tres o cuatro ciclistas, cosa que nos extrañaba.
Después, ya bajada por un camino ya conocido y que gracias a Dios habían segado un poco y enseguida, otra vez otro falso llano y la bajada del Pipas, donde nuevamente nos llenamos de barro como en las mejores rutas invernales.
Una vez en la meta, nuestros compañeros nos esperaban animándonos.
Bebidas energéticas, fruta y comida en abundancia fue nuestra recompensa.



 También pudimos degustar arroz con leche , pasteles, galletas y demás delicatessen que nos habían preparado las madres de los niños a los que hoy intentábamos ayudar.
Y como siempre poco más que contar, muy buen ambiente, camaradería sin igual y risas a mogollón, fueron el colofón a esta Ruta Solidaria.
Esperamos haber podido ayudar de alguna manera a estos niños con nuestra aportación, y haber si cunde más el ejemplo y una parte de las inscripciones a rutas de BTT, va destinada a ayudar a gente necesitada.
¡¡¡ Ahhhh, no podía faltar el Final Feliz, con las cervecitas de rigor cortesía de Jandrín ¡!!!
La vuelta a casa, tranquila, hablando de lo humano y lo divino, de Valentino Rossi, y de la crisis en general, y como diría Mani, a un ritmo tranquilo y contemplativo para eliminar el acido láctico acumulado.


Bueno amigos, hasta aquí la parrafada de hoy, la próxima crónica no será de una ruta ciclista, será de nuestra aventura por los manteles de la Barranquilla, en la cena del Repechín de Oro.


Un saludo a todos  WILLY.

P.D. Hubo quien descubrió por primera vez las bondades del Red Bull, que no estoy seguro si dará alas pero alguno creyó estar en el cielo o al menos al lado de algún "angelin". Alguno hasta repitió ..... 

domingo, 1 de septiembre de 2013

LARGA Y DURA, O CORTA PERO INTENSA. ¿EL TAMAÑO IMPORTA?

Esta es la pregunta que siempre tenemos en mente los Repechinos.
¿Es mejor Larga y Dura?, o ¿es mejor Pequeño pero Peleón?. O ¿“uno Tranquilo y sin Prisas”?
También , cuando “nos venimos arriba”, nos tiramos algún pegote y hacemos “Dos Seguidos”……

¡¡¡¡ ¿Qué pasa que os veo riéndoos al leer esto?!!!!!
¡¡¡¡¡Ah, claro, tenéis la mente sucia y estabais pensando en “gochadas, ¿eh?!!!!
¡¡¡¡Pues no!!!! Me refería a una ruta repechinera, un paseo por trialeras , un paseo tranquilo por la Senda, o una ruta de dos días (como la de la Riboira), respectivamente.
¡¡¡¡Hay que ver que gente ¡!!!! El maillot Repechín, en vez de azul debía de ser VERDE, como vuestra mente calenturienta.
Pero bueno, a lo que voy, ¿Qué preferimos, una ruta como la de Pajares Heavy, donde desde primera hora estamos dando pedaladas y subiendo y bajando montes sin parar hasta coronar en lo más alto de la comarca, comer en la ruta y volver a la civilización a última hora del día, o un “paseo” por el Fariu, con el cuchillo entre los dientes y volver a casa a tomar el vermuth?
¿o hacer una ruta de dos días por la Riboira Sacra, subiendo y bajando mil y una veces por las  plantaciones de uvas de Los Cañones del Sil, dejándolos más pateados que la Playa San Lorenzo en Agosto?
Pués no lo sé. Seguro que habrá tantas opiniones como Repechinos.
De lo que si estoy seguro que lo mejor de una ruta, es la compañía.
Hoy unos cuantos Repechinos, nos dirigimos a realizar (una de las que se están instaurando como CLASICAS),
La Subida al Angliru.

No sé como calificar esta ruta, Corta y Entretenida, dirán algunos, Larga y Dura, dirán otros, y Mejor la Hubiéramos Hecho en dos Días, diríamos los demás.
Pero en lo que seguro coincidimos todos es que fue Una Pasada y Una Gozada, a juzgar por las sonrisas en las caras de todos los participantes cuando llegamos a la cumbre.
Si se pudiera leer los pensamientos de más de uno, seguro que podríamos ver que decían :
  •  ¡¡¡Qué gallu soy, menuda faena que acabo de hacer, ahora hecho un cigarrín y a relajar!!!
  • ¡¡¡¡Eh, mentes calenturientas, me refiero a la faena de subir el Angliru, no la otras faena que estáis pensando y que se hace sin uniforme de Repechín y en la que se gastan 400 calorías!!!

Con un día que ni nos lo creíamos los que fuimos a las últimas ediciones, Con Sol y buena temperatura, El Playu, Turonman, Piti, Pedro, Luis el Mudu, Mani, el Yogurín, Janjun, Dani Camocha y yo, nos dirigimos contentos a encontrarnos con nuestro Repechín preferido, el Angliru.







Unos primeros metros frescos, nos alegraron el inicio de la ruta, lástima que enseguida sobraban manguitos, chalecos y ropas de abrigo.


Los primeros repechos, nos hicieron calentar las patucas, y aún se podía escuchar alguna charla. Más o menos juntos, llegamos hasta el área recreativa de Viapará, donde ya los platos pequeños empezaron a reclamar su participación.


Los que participaban por primera vez, estaban reservando porque no sabían lo que les venía encima, y los demás, también reservábamos porque sí sabíamos lo que se nos venía encima.
El grupo se fue estirando poco a poco, aunque nunca nos perdíamos de vista, porque al estar un día despejado, enseguida veías un maillot azul, a lo lejos, en la siguiente curva, o encima de ti, en alguna de las “zetas” que hacía la carretera.






Poco a poco (muy poco a poco para algunos) pasaban los kilómetros, íbamos pasando las señales donde te decían el nombre de la zona donde estabas, su longitud, y su tanto por ciento de desnivel.
Después de leer muchas señales, por fín, llegamos a la Cueña Les Cabres, una rampa “bastante durilla” y muy muy larga, que facilitaba ir haciendo eses como si en nuestros camel-bag lleváramos anís de guinda en vez de agua.

No parecía acabar nunca, y cuando ya nos creíamos en lo alto, lo que vimos al mirar hacia arriba, fueron otros “tres pisos” de carretera encima de nosotros.
3 kilómetros, 2 y medio, 2, uno y medio, uno…las rampas no acababan nunca, no quedaban piñones, no quedaban platos, no quedaban ni fuerzas y los kilómetros nos “duraban” siglos.

Por fín vemos, 0,5 km, aquí ya veiamos que estábamos arriba. Una pequeña zona en descenso y lo habíamos vuelto a conseguir, ¡¡¡HABÍAMOS VUELTO A SUBIR EL ANGLIRU!!!!
Un año más viejos, pero contentos de haber vuelto a conseguir cada uno, este pequeño triunfo personal.


Unas fotos, un pequeño descanso y enseguida el Playu se empezó a poner nervioso por si llegábamos tarde a comer.






Lo que tardamos más o menos una hora y media en subir, lo bajamos en unos 15 minutos.
Una vez en Lará, disfrutamos de “LA DUCHA” de la piscina municipal, y digo la ducha porque solo había una.
También tengo que decir que no nos cobraron nada, aunque algunos Repechinos se hicieron unos largos en la piscina haciendo así más llevadera la espera.




Después, poco que contar, una comilona importante en Tellego, en Casa Cristina, donde algunos Repechinos ausentes hubieran disfrutado y mucho de las “preciosas vistas” que desde allí se contemplaban.







La comida, ligera, solo para recuperar las pocas energías perdidas en la subida, fabada y cordero, arroz con leche y flan, cafetinos y a casita, que todo el trabajo del día estaba ya hecho.
Bueno amigos, y hasta aquí la crónica de nuestra visita a tierras Riosanas, como siempre, una ruta espectacular en todos los aspectos, ciclista, panorámica, gastronómica y lo mejor de todo la compañía de un grupo sin igual, los Repechinos.


                                                        WILLY